La emigración disemina las tradiciones y costumbre bolivianas
El culto al Ekeko y el intercambio de miniaturas dólares y euros tomó tierra en París, Francia, de la mano de emigrantes bolivianos, que el viernes, 21 de enero, realizaron su Feria de la Alasita.
Eduardo Conde Quispe, pintor-decorador, informó a La Razón que el homenaje al ídolo aymara, organizado por Fidelia Bouillón, se realizó en la rue de Chabrol, París, acto al que asistieron franceses, bolivianos, ecuatorianos y peruanos.
Conde disertó sobre el Ekeko, «haciendo resaltar su origen prehispánico y la estrecha interrelación de las poblaciones andinas en la actividad comercial».
La ocasión reunió una decena de ídolos, traídos por los emigrantes bolivianos, que fueron sahumados y ch’allados con vino y alcohol por el boliviano Guillermo Contreras, un gesto de agradecimiento por lo que ya les dio y lo que les dará en el futuro.
Después, cada dueño se aproximó a su Ekeko, pidió un deseo, y como anticipado agradecimiento le dejó en la boca un cigarrillo encendido. Según la tradición, si el gesto es de su agrado y el deseo es aceptado, el cigarro se consumirá como si realmente la estatuilla estuviera fumando.
Sin embargo, la forma tradicional es colgar una miniatura de lo que se desea obtener en la carga del Ekeko, o cerca de él, y pagar el favor sahumando y ch’allando al ídolo en Carnaval y haciéndole firmar todos los martes y viernes.
Y cómo la fiesta no estaría completa sin la compra y venta de billetes de Alasita, los presentes siguieron la costumbre e intercambiaron dólares y euros elaborados por artesanos bolivianos y traídos desde La Paz, contó Eduardo Conde.
El evento acabó con una fiesta y la degustación de algunos platillos de la gastronomía boliviana.






