Tras 100 horas de trabajo y una vez agotados todos los esfuerzos por verificar señales de vida bajo los escombros del edificio Málaga, el contingente de bomberos, brigadistas y voluntarios decidió iniciar ayer labores de rescate de los cuerpos de las víctimas del derrumbe.
El ‘Comando de Incidente’, que coordina las tareas de rescate en la zona del desastre, descartó la existencia de vida en los sótanos del desplomado edificio. De acuerdo con el comunicado emitido por Guillermo Saucedo, director de Emergencias de la Gobernación cruceña, los trabajos en los restos del edificio Málaga ingresaron en una nueva fase destinada a la recuperación de los cuerpos de las víctimas.
Marcos Harb —vocero de la familia propietaria del inmueble— informó de que el trabajo se realizará con grúas, retroexcavadoras y orugas. «Sólo que ya no se va a proceder de la misma manera que antes, es otro tipo de trabajo, más de ingeniería».
Explicó que al darse por concluida la fase de salvamento, ya no se intentará llegar hasta las víctimas con los implementos de sobrevivencia y de salvamento. «Los trabajos ahora son más de ingeniería y lo que se busca es llegar hasta donde están de la mejor manera posible. Con el mayor cuidado y respeto», indicó Harb.
Hasta las 17.30 de ayer los rescatistas y bomberos de cinco países trataban infructuosamente de sacar dos cuerpos más de siete albañiles aún desaparecidos tras el derrumbe del edificio Málaga de Santa Cruz.
«Parece que están a unos seis o nueve metros en el sótano y no pueden aún sacarlos, por eso seguimos esperando aquí en la morgue», dijo el médico forense Hugo Cuéllar que se comunicaba con los bomberos y policías en el centro de operaciones de la calle Manuel Salvatierra.
Ayer por la mañana fue rescatado el cuerpo sin vida de Miguel Mario Rojas Frías, con el que sumaban nueve los fallecidos en el siniestro. «Dicen que hay bloques grandes de concreto que deben ser cortados para después sacar los cuerpos», agregó el forense.
Unos 16 albañiles quedaron atrapados la noche del lunes 24, luego de que 10 pisos del Málaga se vinieron abajo por sobrepeso. Ayer, mediante un comunicado oficial los responsables del operativo de rescate admitían que habían pocas opciones de hallar con vida a los otros desaparecidos.
Hasta ayer por la tarde fueron rescatados los cuerpos de nueve personas: Enrique Alarcón, Yhonny Calisaya Cairo, Félix Alberto Montaño Pizarro, Luis Camacho Rodríguez, José Luis Encinas Bravo, Luis Antonio Egüez, Antenor Daza, Domingo Bruno y Miguel Mario Rojas. Resta por recuperar los cuerpos de Marcelo Niño de Guzmán, Armando Ribera, Rodolfo Ribera, Leonardo Plata, Johnny Egüez, Rubén Urzagaste y Jesús Casanova.
Rescatistas, periodistas y el agua
-Los rescatistas extranjeros permanecen en la capital cruceña, a la espera de nuevas órdenes. Lo que ya no se necesita es voluntarios, no se aceptó a más personas. En la zona sólo trabaja personal profesional.
-El calor hace estragos entre los brigadistas y periodistas. El camarógrafo de un canal se desvaneció ayer mientras esperaba novedades en plena calle.
-Entre expertos y profesionales surgió ayer la versión de que el edificio fue construido sobre lo que fue una laguna natural.
Instruyen el uso de barbijos en la zona
Debido al riesgo de contaminación que hay en la zona del desastre, por la descomposición de los cuerpos de las víctimas, se dispuso el uso de barbijos, informó Marco Harb, responsable de las tareas de rescate.
«Es un aire contaminado. Usemos los barbijos por lo menos en las cuatro calles que circundan al edificio. No tenemos que alarmar a la ciudadanía, pero estamos hablando de las cuatro calles. Es una medida preventiva», insistió Harb.
Las cuatro arterias que fueron cerradas ayer son las calles Mercado, Independencia, Manuel Salvatierra y René Moreno que circundan la zona afectada.
Mientras que la próxima semana, en consulta con el Servicio Departamental de Salud de Santa Cruz (Sedes) y el Servicio Departamental de Educación, se definirá si los alumnos del colegio Nacional Florida, ubicado a unas dos cuadras del mueble derrumbado, usarán los barbijos de manera obligatoria.
«Repito, esto no es una alerta de ningún tipo de aire contaminado, sólo queremos prevenir alguna enfermedad», aseveró Harb. En tanto, las restricciones para la cobertura de la prensa se reforzaron mucho más ayer con la instalación de los cordones de seguridad a dos cuadras del inmueble siniestrado.
«No pueden seguir más aquí. Deben ir una cuadra más allá», ordenaban los uniformados ante la molestia de los periodistas. Si a principio de semana las unidades móviles de los canales televisivos habían instalado incluso escaleras, ayer no había nada de eso en la zona del desastre del edificio.
A ello se sumó que, mientras se leía un comunicado oficial a la prensa, uno de los cuerpos de los fallecidos era trasladado por otra vía, por lo que la mayoría de los comunicadores estableció su cuartel en la morgue.






