En Bolivia no se tiene una política de salud mental, mientras la sociedad tiene prejuicios y estigmatiza a las personas que sufren enfermedades mentales, a las que también se los llama «loquitos», quienes están abandonados por sus propios familiares.
No existe ningún programa nacional, departamental ni municipal para atender a las personas con «deficiencia mental» que deambulan por las calles, admitió el responsable nacional de Salud Mental del Ministerio de Salud y Deportes, Luís Fernando Camacho.
En el país existen nueve institutos psiquiátricos, sin embargo, los departamentos de Beni y Pando no cuentan con un solo servicio de atención mental ni privado, ni público.
Camacho afirma que la principal razón por la que los retrasados mentales están en las calles deambulando es porque nadie los acoge, ni los deriva al psiquiátrico. Los parientes los dejan, los abandonan, los olvidan y son sujetos de desprecio, de prejuicios y de estigmatización, por parte de sus familiares y de la sociedad, lo que empeora la situación de locura.
En ese sentido, no existe un número real de personas que sufre problemas de salud mental y que están vagando, no hay quién se encargue de darles alimentos, quien les dé cobijo, por lo que viven a su suerte.
El sistema nacional de atención mental identificó al menos, seis razones por las que una persona puede llegar a una situación de locura.
Los que nacen con retraso o retardo mental y discapacidad intelectual que no tienen cura y deben ser atendidos de por vida.
Dentro de este primer grupo se identifica a la epilepsia, como un factor de riesgo, que puede derivar en una enfermedad mental crónica, si no es atendida.
Las otros factores que pueden llevar a la demencia son el abuso de alcohol, consumo de substancias psicotrópicas, depresión, ansiedad y problemas de conducta.
Camacho informó que se elabora un proyecto de ley de salud mental en el que la sociedad, el Estado y las familias se hagan responsables de esta temática de tratamiento de las personas con enfermedades, pero desde una atención primaria y preventiva.
Sin embargo existen factores sociales que pueden llevar a una persona a la depresión, la esquizofrenia y a la locura. Según la autoridad, estos están vinculados a que la sociedad tenga estabilidad económica y emocional.
No todos deben estar encerrados
El gerente del centro de rehabilitación San Juan de Dios considera que no todos los internos deben estar «encerrados». Existen enfermos mentales que pueden ser tratados y reinsertados en la sociedad. Pero hay «enfermos mentales extremos, profundos que rompen, tiran, golpean, se desnudan. Estos necesitan un cuidado especial, deben estar internos siempre, no podemos botarlos a las calles» recalca el padre.
Los psiquiátricos están en abandono
Los nueve centros psiquiátricos del país están en abandono al igual que sus internos, asegura el padre Juan Ruiz, gerente general del Centro de Rehabilitación y Salud Mental San Juan de Dios de Irpavi.
En el centro se atiende a 160 internos y 68 de ellos son enfermos mentales indigentes, pero sólo cuenta con seis médicos psiquiatras y 12 enfermeras.
El presupuesto mensual que se requiere es de Bs 200 mil para la adquisición de medicamentos y la alimentación, pero sólo se recibe Bs 70 mil de la Gobernación, informa Ruiz.
La situación de abandono es similar en el instituto psiquiátrico Gregorio Pacheco ,de la ciudad de Sucre, que fue inaugurado en 1884 y tiene 370 internos, a los que se destina diariamente Bs 12 para la alimentación y el suministro de las recetas farmacológicas.






