El comercio con ese país se incrementó desde el 2009, pero la burocracia, el cambio de moneda, las garantías solicitadas y el retraso del pago son trabas que los empresarios bolivianos identifican en el aprovechamiento de ese mercado.
Según el apoderado general de la empresa de textiles Maquitesa, René Meier, las «dificultades» en el cambio de divisas para la exportación de textiles continúa. «Nuestra empresa ha exportado en febrero y marzo del año pasado alrededor de $us 3 millones en textiles, de los cuales $us 2 millones todavía tenemos que cobrar», manifestó el empresario.
El comercio con Venezuela busca compensar las ventas que se efectuaban a través de la Ley de Promoción Comercial Andina y Erradicación de Drogas (ATPDEA, por sus siglas en inglés), suspendido por los Estados Unidos en diciembre del 2008. Maquitesa envía sus productos hacia ese mercado, a la Argentina, Brasil y EEUU.
«Venezuela es un mercado sumamente importante para reemplazar el ATPDEA. El problema es que exige requisitos difíciles de cumplir», dijo Meier. La demora en los pagos, además, los deja sin capital de reinversión para cumplir con nuevos pedidos.
«Nosotros hemos exportado textiles de forma directa a Venezuela, pero los trámites son muy morosos. Ahora estoy más de tres meses con el papeleo», sostuvo por su lado Franz Siñani, propietario de la empresa de confecciones Dailatex. Se espera que el uso del Sistema Único de Compensación Regional (Sucre) acabe con las trabas burocráticas. «El Sucre es, tanto para los productores bolivianos como para los importadores venezolanos, una alternativa para que se puedan agilizar las exportaciones a Venezuela. Todavía estamos esperando que se definan algunos detalles técnicos para que esta moneda virtual pueda tener un uso amplio», afirmó Meier. El 2009, Bolivia exportó $us 299 millones a Venezuela y el 2010 $us 339 millones.
