Dos helicópteros y un avión Hércules ingresaron ayer a la zona afectada de Villa Tunari, para realizar el rescate de familias y para llevar alimentos, ante la dificultad de acceder al lugar por vía terrestre y fluvial.
Dos helicópteros de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) realizaron labores de evacuación a familias que no tenían opción de salir de sus viviendas inundadas en la zona de Nuevo Chapare. Un avión Hércules llegó con siete toneladas de ración seca.
El desborde de los afluyentes afectó a 5.600 familias en el departamento de Cochabamba. De éstas, 5.300 pertenecen a municipios del trópico y 300 se encuentran en el Valle Bajo.
Magdalena Medrano, responsable de la Secretaría de los Derechos de la Madre Tierra, dependiente de la Gobernación, informó que la región más afectada por las lluvias es el trópico.
El último reporte da cuenta que de las 6.500 familias damnificadas, 3.500 pertenecen a Villa Tunari, 1.000 a Chimoré y 800 a poblaciones indígenas Yuquis, Yuracaré y Ciris, que habitan la región tropical de Cochabamba.
Feliciano Mamani, alcalde de Villa Tunari, el municipio más afectado por las lluvias, informó que las tareas de evacuación persisten y que hasta el mediodía de ayer «se han evacuado a 460 personas de las comunidades Jatumpampa, Villa 14 de Septiembre y Central 2 de Agosto A».
Según dijo, estas personas están albergadas en colegios y carpas instaladas para atender la emergencia. Aseguró que todavía falta llegar a otras comunidades que están aisladas».
La maquinaria está desplazada, «equipos pesados de la Gobernación y de las alcaldías han sido trasladados a los diferentes lugares donde se requieren trabajos de contención de aguas, se ha dispuesto volquetas para algunos sectores donde se puede ingresar y así sacar a la gente, hemos podido sacar a varias personas hoy (ayer) porque ayer (el lunes) era casi imposible», señaló.
Según la autoridad, Nuevo Chapare y Tocopilla quedaron aisladas, están cercadas por el agua, al igual que seis centrales campesinas que están a lo largo de la ribera de los ríos. «No es posible ingresar ni en lanchas, hemos programado sobrevuelos».
De acuerdo con el relato del alcalde Mamani, existen familias que se encuentran en medio del agua. «Hay algunos espacios para salir de las comunidades, la gente lo está haciendo. Están saliendo como pueden y ubicándose en zonas altas a la espera de lanchas o finalmente de los helicópteros».
Existe requerimiento de maquinaria y lanchas en Jatumpampa, donde los comunarios reportaron más deslizamientos de tierra. Según los reportes, el caudal del río Espíritu Santo aún no bajó y persiste el peligro de destrucción de la plataforma de las carreteras.
«Por el momento se ha cerrado el paso a los vehículos de manera definitiva en Cristal Mayu, porque el puente se sigue moviendo, la estructura está dañada y el puente puede colapsar, hay orden de cortar el tráfico pero la gente sigue pasando a pie y haciendo trasbordos».
La Gobernación reportó deslizamientos en la carretera, a la altura del kilometro 100. En Locotal se registró deslizamiento de mazamorra y continúan los derrumbes en el puente Espíritu Santo 3 y a la altura de Cristal Mayu, en la zona denominada Chocolatal.
En Quillacollo requieren comida y agua potable
Los pobladores afectados por las lluvias en el municipio de Quillacollo hacen ollas comunes para alimentarse y piden que se les envíe agua potable. Demandan la ayuda de la Gobernación. En las zonas Norte y Sud de Quillacollo el panorama es desolador. Carpas fueron armadas en diversos sectores para acoger a un grupo de las familias evacuadas, mientras que otras fueron ubicadas en el coliseo.
En este municipio, 18 viviendas fueron evacuadas y existe el temor de que se vengan abajo porque la mayoría es de adobe. Las calles simulan ríos, plásticos cubren los enseres y muebles de las familias que desde el lunes se encuentran en medio del agua y el lodo. «Las autoridades no llegaron, no pudimos contener el agua, nadie nos ayudó a rescatar nuestras cosas, ahora nuestros animales están en riesgo porque no hay comida, no hay agua potable para nosotros, no tenemos ni qué comer», se lamentó una vecina del barrio Canillitas.
Junto con sus vecinos, organizó una olla común para cocinar con lo poco que pudieron rescatar. Pero además, se las deben ingeniar para contener el agua que sigue amenazando. La noche del lunes armaron diques con bolsas de arena. «Necesitamos más agregados (tierra y piedra), por lo menos 300 volquetas para tapar la orilla del río», comentó a la televisión otro vecino.
La evaluación inicial sostiene que los ríos Khora, Huayculi, Viloma, Pakuruma y Rocha afectaron a unas 300 personas en Quillacollo. En tanto que en Villa Urkupiña también existe desesperación porque no hay agua potable, la fuerza del río que desbordó por las torrenteras arrebató a los vecinos de la bomba que dotaba del líquido al sector. Federico Quispe, vecino del lugar, contó que «en el Distrito 6 estamos sufriendo porque la torrentera se ha llevado la bomba de agua; queremos pedir a las autoridades que nos colaboren con cisternas».
En Sipe Sipe continúan las evaluaciones, pero de manera preliminar se informó que son 12 las comunidades anegadas, donde también se perdieron cultivos.






