La norma, presentada ayer en conferencia de prensa por el ministro de Defensa, Rubén Saavedra, establece el marco legal para que gobiernos locales y departamentales ejecuten las tareas de asistencia, rehabilitación y, en su caso, reposición de las pérdidas.
Con ello, dijo Saavedra, «se permitirá que esas instancias estatales (municipios y gobernaciones) puedan efectuar contrataciones por la vía de excepción; en lo específico se podrán simplificar procedimientos para la aplicación de la norma básica de administración de bienes y servicios y de contratación y se podrá establecer el criterio de excepción en el sistema de inversión pública, mecanismos que permitirán atender de manera ágil las necesidades de todos los afectados».
Acerca del monto destinado a las emergencias, explicó que se trata de un fondo concurrente que incluye los presupuestos de las gobernaciones, alcaldías y el Tesoro General del Estado, además de la cooperación externa.
«Estamos trabajando en todas las regiones; los equipos de atención de emergencia están realizando el registro de las familias afectadas y los daños materiales», agregó Saavedra.
Según el ministro, son alrededor de 6.900 las familias afectadas por el fenómeno de La Niña, información que administra Defensa Civil con base en un balance de octubre del 2010 a fines de enero de este año, el que, sin embargo, no toma en cuenta los episodios de las dos últimas semanas.
Según un conteo elaborado por este medio, desde el 28 de enero, las víctimas fatales por las lluvias son 43: 36 en Chuquisaca, tres en Tarija, dos en Cochabamba y cuatro en La Paz.
Cinco de los decesos se produjeron el fin de semana cuando, además el agua llegó al norte de La Paz y asiló a comunidades y municipios a los que se han suspendido los viajes. La situación es similar en el trópico de Cochabamba, donde la crecida de ríos mantiene cerrados una carretera troncal (la que une el valle con Santa Cruz) y caminos vecinales.
La Asamblea Legislativa del Valle aprobó ayer la declaratoria de Emergencia Departamental y se dispuso el uso de Bs 2,5 millones para la atención de los desastres. De acuerdo con información de la Secretaría de la Madre Tierra, son 5.600 las familias afectadas en la región, 3.500 en Villa Tunari, 1.000 en Chimoré y 800 en los territorios habitados por los yuquis y yuracarés. En tanto, en los valles se calcula en 300 damnificados.
Según el reporte de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), hay 13 sectores por los que no se puede circular en vehículos; cuatro están en Beni y seis en La Paz.
Cierre de vías
-Beni: San Ignacio de Moxos-Trinidad y San Javier-San Ramón.
-La Paz: Calajahuira-Pongo, Irupana-Inquisivi, Unduavi-Chulumani.
-Oruro: Ancaravi-Tambo Quemado.
-Santa Cruz: El Yeso-Río Grande.
-Tarija:Campo Pajoso-Palos Blancos.
-Cochabamba: Puente Espíritu Santo 3 en la vía nueva a Santa Cruz.
El desborde de ríos llega a las afueras de Trinidad
Después de las intensas lluvias registradas en el norte de La Paz y el centro de Cochabamba, los ríos cuyas aguas desembocan en el llano empezaron a afectar a diversas poblaciones del departamento del Beni que reportaron inundaciones de diverso grado.
Así, el rebalse del río Ibare obligó a las familias del barrio Acurichá, cerca de la estación de Puerto Almacén, en las afueras de Trinidad (Beni), a evacuar sus viviendas e instalarse en la carretera o tierras altas para mantenerse a salvo, según la agencia ANF.
En el municipio de Rurrenabaque, el capitán de la naval Miguel Benitez informó que la crecida del río Beni inundó el 30 por ciento de la población. «Ya están inundadas las calles principales del comercio y se está a poco para llegar a la plaza principal, en las comunidades aledañas se alertó a la población y tomaron los recaudos para resguardarse», declaró a PAT.
En Santa Ana del Yacuma, las autoridades reportaron la crecida de los ríos Rapulo, Apere, Yacuma y Mamoré, que circundan a ese municipio. Y comunarios de Reyes y Riberalta declararon a Erbol que temen por la crecida del río Beni, que amenaza con anegar plantaciones de plátano.
Finalmente, ANF agrega que en Magdalena, los ganaderos instruyeron a sus afiliados trasladar a sus animales a zonas altas ante la crecida del río Chapare.






