Japón pidió ayer a Bolivia no perder el tiempo para definir una alianza para explotar las reservas de litio del Salar de Uyuni, al acabar un seminario en el que aclaró que este país no está en condiciones de dar ya el salto para la fabricación de automóviles eléctricos.
«Bolivia es un competidor de países como Chile y Argentina. Entonces tenemos que ahorrar tiempo, no debería perder el tiempo y pronto deberíamos trabajar juntos», dijo —según EFE— el embajador de Japón en La Paz, Toshio Watanabe, al ser consultado sobre qué necesita Bolivia para la industrialización de su litio.
El diplomático participó en la clausura del «Seminario de Desarrollo de Sectores Estratégicos en Bolivia», organizado durante dos días por su país en La Paz con la participación de una misión de 40 funcionarios, empresarios y científicos japoneses. Watanabe dijo que Tokio ofrece «gratuitamente, sin condición», al Gobierno de Evo Morales una «filosofía de tecnología diferente» más efectiva y económica, para extraer el litio de las salmueras de Uyuni, que las técnicas que ofrecen otras empresas.
Con ese propósito, Japón quiere trabajar con la Corporación Minera de Bolivia (Comibol) en la instalación de una planta piloto que el Gobierno construye desde el 2009 en el Salar de Uyuni para fabricar carbonato de litio.
En el seminario, Japón también advirtió que Bolivia aún tiene un largo camino por delante para industrializar su litio y no parece posible que de un momento a otro empiece la fabricación de baterías del metal o automóviles eléctricos, como ansía Morales.
El viceministro parlamentario de Economía, Comercio e Industria de Japón, Kaname Tajima, dijo que las baterías de litio «no se las puede hacer de la noche a la mañana». Tajima respondió así a una exigencia de Morales de que se instale en Bolivia una fábrica de automóviles eléctricos, como condición para asociarse con Japón.
