Muamar el Kadhafi, que está reprimiendo de modo sangriento la insurrección generada en Libia hace 13 días, también se caracterizó durante 40 años por sus declaraciones incongruentes o hasta supuestamente cómicas.
Ante la insurrección, el líder libio multiplicó las amenazas, prometiendo una «carnicería» contra los manifestantes, a los que acusa de ser partidarios de Al Qaida drogados, pues tomaron «pastillas
alucinógenas».
En otra ocasión, calificó a William Shakespeare de «gran dramaturgo árabe» y explicó al público que el nombre de este autor inglés provenía de una deformación del árabe «jeque Zubayr».
Explicó también que los antepasados de los indígenas de América vienen de África del Norte y que el nombre «América» viene de un «emir Ka», que habría inspirado
a Américo Vespucio.
Y para él, la hamburguesa es «una mezcla de cucarachas, ratones y ranas, gracias a la cual se destruyó a la Unión Soviética» y Suiza es un país que queda «cerca» de Trípoli, pero es «menos desarrollado» que Libia.
«Sida, sida, sida. No se oye hablar de otra cosa. Es terrorismo, una guerra psicológica. El sida es un virus pacífico. Si uno está limpio, no tiene problemas», declaró el 2003 ante la Unión Africana.
También calificó de «oficio improductivo» el trabajo de abogado o de «vendedor de rosas».
En su Libro Verde sobre la «tercera teoría universal» se comparó a sí mismo con Cristo y Mahoma,
aclarando que ambos «ignoraban la fama mundial que iban a tener».
En 2007, durante una visita a Francia, estimó que «las condiciones de la mujer europea son trágicas. Suele tener que trabajar en lo que no quiere, ser mecánica o albañil. Yo quisiera salvar a la mujer europea que lucha», agregó.






