Uno de ellos es el artista paraguayo radicado en Bolivia, Joaquín Sánchez, cuya obra multidisciplinaria Chaco, el mundo de mis mundos —que incluye video, fotos intervenidas y bordados— le valió el gran premio de la Bienal.
«El Chaco es mi Chaco, poblado con el mundo indígena, la lengua guaraní, la relación con los artesanos, tejedores, el recuerdo de mis viajes en la combi de mi abuelo con su cine ambulante, las historias de una guerra que escuché desde siempre y una larga lista de objetos y fotografías que he coleccionado a lo largo de mi vida», relató entonces el artista visual.
Entre el 13 de septiembre y el 30 de octubre del año pasado, la capital cruceña albergó el evento internacional, recibiendo a casi 70 participantes de gran trayectoria, entre ellos prestigiosos curadores y críticos de arte.
Además de Sánchez, en Arte Nota se exhibirán también las obras de Ernesto Ballesteros y Nicola Costantino (invitados especiales de Argentina), Alejandra Baltazares (México), Milena Grooper (Chile-España), Mariano Molina (Argentina), Sol Mateo (Bolivia), Yayo Tavolara (Chile-Bolivia), Ricardo Migliorici (Paraguay), Jhon Aguasaco (Colombia), Óscar Barbery (Bolivia), Cintia Clara Romero (Colombia) y Vivian Galbán (Argentina).
Baltazares, Barbery y Aguasaco recibieron menciones de los jueces de la Bienal. El jurado estuvo integrado por la argentina Alicia Arteaga (licenciada en Letras Modernas y editora de Cultura de La Nación), la brasileña Lisbeth Rebollo (profesora de la Universidad de San Pablo, investigadora y crítica de arte), la chilena Ximena Somoza (curadora y artista) y los bolivianos Roberto Valcárcel (curador y artista) y Ramiro Garavito (artista y filósofo).
Además de las exposiciones, el evento incorporó ciclos de charlas y conferencias de arte a cargo de especialistas. Para el certamen, se seleccionaron 52 obras de las 130 recibidas (25 pertenecientes a artistas bolivianas y las otras 105 a creadores extranjeros).
La Bienal representó un gran desafío económico y organizativo apoyado por el Gobierno Municipal de Santa Cruz de la Sierra, la empresa privada e instituciones culturales como la Casa de la Cultura Raúl Otero Reich, el Museo de Arte Contemporáneo, el Centro Cultural Santa Cruz, el Goethe Institut, el Espacio Simón I. Patiño y Oxígeno Cultura Visual.
La Bienal crece con los años
Historia
La Bienal de Arte nació en 1977 con carácter nacional y se volvió internacional a partir del 2004.
Importancia
Con el paso del tiempo se ha constituido en una gran plataforma de reflexión del arte contemporáneo
Opinión
Mabel Franco
Altoteatro, esa absurda cadena de discriminación
La discriminación hace carne en los personajes que, en una sucesión de cuadros, van armando pequeñas historias en el escenario, casi sin más recursos que sus cuerpos. No necesitan, los actores de Altoteatro, más que eso que es esencial al teatro para convencer al espectador de que un mundo pasa por sus ojos y oídos. Un mundo, para el caso, triste, irracional, estúpido en sus prejuicios que tan infelices hacen a muchos y de cuyas trampas pocos escapan.
La persona con capacidades distintas es víctima, como lo son el negro, el indio, la chola, la mujer, el viejo, la gorda… Y son jóvenes, adultos, mujeres, indios, cholos los que a su vez discriminan: al viejo, al gordo, al k’ara, al cholo con corbata… Qué cadena ridícula y qué ganas de romperla, de no ser uno mismo un eslabón más. Freddy Chipana, cabeza de Altoteatro, y Andrea Riera, que le acompaña desde la escritura y la dirección de Solo con esto, permiten momentos de teatro estimulante, edificante.
Hay, en la concepción de la obra, una dosis de humor que se agradece —hace que la tragedia sea evidente— y, por el contrario, los momentos melodramáticos resultan excesivos: el cuadro de la abuela o el del discapacitado que, permítasenos el atrevimiento, bien podrían dosificarse, aliviarse.
Lo importantes es que al final, la fuerza de lo que construyen estos jóvenes —Carmen Tito, Rocío Quisberth, Jorge Lahor, Verónica Paye, Soledad Machaca y el propio Chipana— enfatiza en ese extraordinario poder que puede tener el teatro para mirarse en el espejo.
Mabel Franco Ortega
es periodista.






