¿Es la inteligencia una o existen varias inteligencias, y cuál es su base biológica? Las técnicas de neuroimagen, que permiten a los científicos explorar inocuamente el cerebro de personas vivas, están encontrando respuestas a preguntas como ésta, que tienen una clara repercusión social.
Ya se había encontrado una relación entre el grosor de la corteza cerebral y la medida de la inteligencia, y ahora un nuevo estudio, en niños y adolescentes, se ha centrado en ver si este parámetro se relaciona con el rendimiento cerebral en aspectos específicos.
La respuesta es que no parece que exista una colección de capacidades separadas, sino que una poderosa capacidad general (llamada g) condiciona el rendimiento en las variadas situaciones que requieren el uso de la inteligencia.
Sin embargo, «gurús mediáticos como Howard Gardner, Robert Sternberg o Daniel Goleman han logrado convencer a bastantes ciudadanos de lo contrario», dice Roberto Colom, catedrático de Psicología en la Universidad Autónoma de Madrid, que ha participado, junto con investigadores de Canadá, Reino Unido y EEUU, en un estudio que se publicará en la revista NeuroImage.
El estudio analizó las diferencias de grosor cortical de más de 200 participantes.






