Japón prohibió hoy la distribución de algunos alimentos procedentes de Fukushima (270 km de Tokio) y tres provincias colindantes, tras detectar que están contaminados por la radiación procedente de la planta nuclear dañada por el devastador terremoto del día 11, informa EFE.
El Gobierno ordenó detener el envío de alimentos de cuatro prefecturas que rodean a la planta nuclear de Fukushima. Esta suspensión se aplica a espinacas y otras hortalizas de hoja verde, pero también a la leche producida en esa zona azotada por el sismo y posterior tsunami del viernes 11 de marzo, según BBC Mundo.
Se informó que, además de las espinacas, la contaminación se ha propagado a otros vegetales, como colza y crisantemo, y también se han encontrado rastros de yodo y cesio radiactivo en el agua de Tokio.
Sin embargo, tal como le dijo a la BBC Noriyuki Shikata, portavoz del gobierno japonés, los niveles encontrados hasta ahora suponen un riesgo muy pequeño a la salud humana.
«El pueblo japonés es extremadamente sensible a la seguridad alimentaria», afirmó el funcionario.
Los niveles de radiactividad en los alimentos desató la alarma entre los consumidores pese a que el Gobierno insiste en que el nivel de radiación, si bien está por encima de los límites legales, no es dañino para la salud excepto si los alimentos se consumen de forma prolongada.
El ministro portavoz, Yukio Edano, instó a los ciudadanos a no caer en el pánico y actuar con calma y aseguró que los productos que ya salieron al mercado «no van a causar ningún daño a la salud de los consumidores».
Las medidas son temporales y su duración dependerá de lo que dicten las mediciones de radiación, dijo Edano, que subrayó que ahora lo prioritario es «solucionar la situación en la planta nuclear».
La contaminación en los alimentos se perfila como un serio revés para los agricultores, aunque el Gobierno japonés dejó ver hoy que habrá indemnizaciones para aquellos afectados y aseguró que tomará medidas para evitar que los precios se disparen.
Riesgo
Los problemas con los reactores de la central de Fukushima 1, cuyo sistema de refrigeración quedó dañado por el terremoto y el tsunami, no ceden y obligan a medir a diario en toda la zona los niveles de radiactividad, que según el Gobierno no han aumentado.
Los controles han detectado la existencia de sustancias radiactivas en el agua de nueve provincias, incluida Tokio, la capital, aunque también en este caso las autoridades insisten en que los niveles están muy por debajo de los límites y no representan peligro.
La única excepción se da en la propia provincia de Fukushima, donde las autoridades recomiendan no beber agua corriente.
Además, una humareda blanca salía el lunes por la tarde (mañana en Bolivia) del reactor número 2 de la central de Fukushima después de otro incidente similar en el número 3, que obligó a evacuar de una parte del personal que lucha para evitar una catástrofe mayor, según AFP.
Se trata de los primeros incidentes destacables desde el miércoles en la central de Fukushima Daiichi (N°1), gravemente dañada por el sismo y el tsunami.
El reactor número 3 es el que más temor provoca debido a que contiene combustible MOX, una mezcla de óxidos de plutonio y de uranio a partir de productos reciclados, cuyas partículas son consideradas más nocivas que las de combustible a base de uranio.
La semana pasada, la parte superior de su estructura quedó completamente destruida por una fuerte explosión debido a una acumulación de hidrógeno.






