Este martes 22 de marzo se conmemoró el Día Mundial del Agua con el lema «Agua para las ciudades: Respondiendo al desafío urbano».
Un informe de las Naciones Unidas del 2009 prevé que para 2015, 47% de la población mundial vivirá en zonas áridas, y para 2030 unos 700 millones de personas podrían dejar sus lugares de origen por escasez de agua y saneamiento básico.
El objetivo del Día Mundial del Agua 2011, dice la Unesco en su sitio web, es centrar la atención sobre el impacto del rápido crecimiento de la población urbana, la industrialización y la incertidumbre causada por el cambio climático, los conflictos y desastres naturales sobre los sistemas urbanos de abastecimiento de agua.
El tema de este año busca «poner de relieve y alentar a los gobiernos, las organizaciones, comunidades y personas a participar activamente para responder al desafío de la gestión del agua urbana».
En ese contexto, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) alerta que «con el crecimiento constante de la población urbana mundial, cada vez es más apremiante la necesidad de utilizar enfoques nuevos para asegurar un suministro de agua adecuada para la población urbana de países en desarrollo».
En Bolivia, el presidente Evo Morales, por cuya gestión la ONU reconoció al agua como un derecho humano el 2010, sostuvo que «si hay agua en el campo, la población de las ciudades contará con la suficiente cantidad de alimentos».






