«Mi madre fue una mujer extraordinaria que vivió la vida al máximo, con gran pasión, humor y amor», dijo Michael H. Wilding (58), uno de sus cuatro hijos, según EFE.
Taylor falleció ayer a los 79 años en Los Ángeles, en el hospital Cedars-Sinai —donde permanecía internada desde el pasado mes—, debido a una insuficiencia cardiaca, informaron cadenas de televisión estadounidenses.
Su belleza escondía una salud frágil. Dolencias en la espalda, cuello, piernas; diversas fracturas, dos sustituciones de cadera, un tumor cerebral benigno y un tratamiento contra el cáncer de piel fueron algunos de sus padecimientos, reportó el sitio Esmas.com.
Liz nació el 27 de febrero de 1932 en Londres, debido a una estancia temporal en la capital británica de sus padres, ambos estadounidenses, reportó EFE. Fue a su regreso a California, a causa del estallido de la Segunda Guerra Mundial, cuando debutó en el cine a los siete años con There’s one born every minute, a la que siguió Lassie viene a casa. Creció en pantalla.
«Es la primera vez que me consideré actriz», decía Taylor de Un lugar en el sol (1951), publicó El País. Su rol en La gata sobre el tejado de zinc (1958) también fue aclamado. MGM fue su casa por años; su contrato con esa empresa se convirtió en uno de larga duración y la elevó a la categoría de estrella. Cleopatra (1963) fue un filme mítico por su rodaje larguísimo, su gran presupuesto y porque Liz fue la primera actriz en cobrar un millón de dólares. En esa cinta conoció además a Burton, su quinto y sexto marido.
Tras siete décadas de carrera y 50 películas, unos se quedarán con su físico y otros con su talento. Este último le valió cinco nominaciones y dos Oscar por Una mujer marcada (1960) y ¿Quién teme a Virginia Wolf? (1966).
Según Esmas.com, Taylor atesoró en vida una gran colección de suntuosas joyas entre las que destacan un diamante de 33,19 quilates que perteneció a la mujer de un colaborador de los nazis y otro que fue propiedad de la esposa favorita del emperador indio Shah-Jahan, en cuya memoria mandó erigir el célebre Taj Mahal.
Su carrera empezó a declinar justo cuando acentuó sus campañas humanitarias, menciona El País. Se implicó en la lucha contra el sida desde la muerte en 1985 de su amigo, el actor Rock Hudson. Estuvo al frente de numerosas campañas de recaudación de fondos contra la enfermedad y por eso recibió el título de Dama del Imperio Británico por la Reina de Inglaterra el 2000, el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 1992 y Jean Hersholt de la Academia de Hollywood en 1993.
La actriz era muy amiga del desaparecido «Rey del pop», Michael Jackson; fue precisamente ella la primera persona que lo llamó así en una entrega de premios. El astro le escribió Elizabeth I love you para su cumpleaños y una fotografía con ambos juntos fue incluida en la carpeta de History, el álbum de éxitos de Jackson.
De acuerdo con el portal de internet TMZ, Taylor podría ser enterrada en el cementerio WestWood Village Memorial Park de Los Ángeles donde su familia tiene un nicho y donde yacen Marilyn Monroe y Natalie Wood.






