Los jóvenes son los que más interacción tienen con las finanzas tecnológicas y los que más usan medios electrónicos en la banca que están a su alcance. Casi todas sus transacciones las realizan a través de plataformas digitales y a través de su teléfono celular.
“Los jóvenes son los que más utilizan servicios electrónicos como el QR, el 70% de los jóvenes tienen habilitados los servicios para poder hacer transacciones electrónicas por celular y son los que más utilizan este mecanismo”, explicó Pedro Martín Asturizaga Sagárnaga, director de Estudios y Publicaciones de la ASFI.
Una de las herramientas más utilizadas por este segmento poblacional es el QR, un código de barras que almacena la información en una matriz de datos o en un código de barras bidimensional, que permite al usuario efectuar pagos y cobros por intermedio de este módulo interactivo.
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Banca
Por cierto, cada año los bancos promueven distintos planes de ahorro destinados a jóvenes con la implementación de tarjetas débito o crédito, con el objetivo de incentivar y generar la cultura de ahorro y emprendimiento; sin montos de apertura y accesos a seguros de vida y salud a sola presentación del carnet de identidad.
Igualmente, los jóvenes entre 18 y 28 años se constituyen en un segmento de la población que cada vez accede a más créditos financieros. Aproximadamente el 5% de toda la cartera del sector productivo está otorgada a esta fracción de emprendedores.
La Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI) en su informe anual de la gestión 2023, señala que los jóvenes bolivianos se involucraran mucho más en actividades financieras. Destacan como emprendedores de negocios productivos. Antes, esta cifra era mucho más baja.
De hecho, este año el viceministerio de Pensiones habilitó un sistema para que los jóvenes se beneficien con el Fondo de Apoyo a la Juventud (Focrea).
Focrea permitirá a la gente que quiera empezar un emprendimiento comercial productivo un apoyo para su actividad de comercio o incluso para acceder a un plan de estudios y profesionalizarse en la rama que desee.
En línea
Contar con la capacidad de pago, en base a un análisis crediticio previo al otorgamiento de crédito, incluir garantes y cumplir con los requerimientos de evaluación crediticia de las entidades financieras son algunos de los requisitos para acceder a Focrea.
“Hay inclusión a nivel de edades, el 5% de la cartera del sector productivo es de jóvenes que participan de forma mayoritaria en la cartera del sector productivo”. Eso expresó Pedro Martín Asturizaga.
El ritmo financiero durante el 2023 permitió al país alcanzar una estabilidad. También solvencia, al igual que las entidades financieras para dar mayores accesos a estos sectores de la sociedad que se involucran en emprendimientos.
Se han registrado varios récords como la cartera que llegó a Bs 213.726.000, la cifra más alta que se registra en la historia del país en los últimos 10 años, de acuerdo con el balance de la ASFI.
El número de prestatarios es otro indicador relevante, con 2,2 millones, donde el microcrédito es el principal crédito que se otorga al público y especialmente a emprendedores jóvenes.
También mejora el crédito al sector productivo que hace que, a largo plazo, se mantenga un ritmo de crecimiento como en el área manufacturera, agricultura, construcción. Y otras que han seguido progresando con un valor de cartera de Bs 98.177.000.
“Estamos hablando de un sistema financiero que sigue en pleno crecimiento, y no se detuvo. El mensaje es que se sigue creciendo con valores récord”, acotó.
Sistema financiero
Este crecimiento hace solida la confianza en la moneda nacional porque tanto la cartera de créditos como los depósitos están principalmente en bolivianos.
“La fortaleza de la moneda se va a ver reflejada en este crecimiento para la siguiente gestión”, manifestó Asturizaga.
La ASFI revela dos indicadores fundamentales para ese crecimiento continuo y estabilidad financiera. El índice de mora que cerró el 2023 con 2,9%, el tercero más bajo de la región, donde hay países por encima del 4% y 5%; el otro corresponde al coeficiente de adecuación patrimonial.
Éste último se refiere a la solvencia. La Ley establece un mínimo de 10%; a nivel internacional el parámetro es menor (8%), pero en nuestro país es 13,7%.







