Con esas palabras describe su autor la exposición denominada «Desiertos andinos», que desde hoy y hasta el 19 de abril será puesta a consideración del público en la Alianza Francesa (20 de Octubre y Fernando Guachalla).
«Normalmente en las imágenes de cumbres heladas o de otras zonas siempre hay la huella del hombre, ya sea la de un alpinista caminando o las señales de la civilización. Esta interferencia acapara la atención del espectador, alejándolo del espectáculo natural, que es lo que yo no quiero», explicó a este medio el geólogo francés.
Una parte de las fotografías que estarán en exhibición fueron captadas por los lentes de cámaras analógicas. Para las más recientes se emplearon equipos digitales. Francou trabajó las imágenes para lograr transmitir con ellas una fracción de la emoción que él mismo experimentó al ver los panoramas que ahora muestra.
«Mi intención no fue la de alterar los colores o los contrastes. Las imágenes son —pese a los límites que tiene cualquier cámara para reproducir la realidad— bastante espectaculares por su cuenta», asegura. El científico es especialista en glaciares. Recorrió todo el mundo estudiando esas masas de hielo, su relación con el medio ambiente y los efectos del cambio climático en ellas.
A lo largo de sus más de 40 años de trabajo y paralelamente a su interés académico puro, el geólogo fue formando en su mente una visión estética de los lugares que visitó, desde las cumbres más altas del mundo hasta los grandes desiertos helados. La muestra, que ya se presentó en Quito (Ecuador) el 2010, es fruto de todo ello.
«Pocos años después de empezar este trabajo (el estudio de glaciares), surgió el interés por comunicar al público en general las maravillas que vemos quienes llegamos a las cumbres». Para ello aplicó su formación de fotógrafo y su experiencia como escalador, talento necesario para instalar en los Andes, Alpes y el Himalaya equipos que registran datos científicos.
La mitad de las obras en exposición corresponden a cumbres nevadas. Muchas de ellas fueron obtenidas en Bolivia durante los 10 años en los que el autor trabajó además en las cordilleras de Perú y Ecuador. El resto retrata desiertos minerales como el Salar de Uyuni, ubicado al sur del país (Potosí), y la Patagonia argentina.
Además de ser autor de una media docena de libros de fotografía, Francou ha colaborado también con grandes revistas como National Geographic y con canales de televisión como France 3 y Arte en la realización de filmes y series documentales. La exposición fotográfica será inaugurada oficialmente hoy a las 19.00.
Un trabajo en la cima del mundo
-Francou llegó a Bolivia en 1991. Trabajó en un proyecto de monitoreo de glaciares junto al Instituto de Investigación para el Desarrollo de Francia (IRD).
-Como parte del proyecto, instaló unidades de estudio de glaciares en Huayna Potosí, Zongo, Charquini y Chacaltaya.
Teatro
Imákina se juega con Beckett
Hay autores que intimidan a los teatristas, que les obligan a pensárselo muy bien antes de tocarlos. Ocurre que se crean mitos terribles en torno a ciertos textos de ciertos dramaturgos que, aunque éstos descansen ya en paz, se levantan (los levantan) con el dedo acusador: ¡Guay que no me respeten!
Por supuesto, un teatrista que se precie tiene que averiguar los antecedentes de la obra que le ha seducido, que le va a motivar a encarnarla, a comunicarla al público. Pero ese saber debe permitirle proponer su propia obra.
Pues bien. Imákina Teatro se ha atrevido —con Francia Oblitas y Luis García-Tornel en la dirección— con Samuel Beckett. Y bien atrevido, pues ha unido textos teatrales y hasta poesía del autor irlandés para proponer En silencio.
El lenguaje del clown sirve así para enfatizar en el sinsentido de la vida humana, en esa repetición ad infinitum de sus días ocupados en tratar de sobrevivir, en aferrarse a la esperanza, en enfrentar la vida con entusiasmo pueril o con pesimismo religioso … Total «Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor».
Imákina tiende el puente para repensar en lo planteado por el autor, para quien lo conoce. Y para quien no, le propone una obra mínima en recursos pero rica en sentidos. Mario Aguirre, Luis Caballero y García-Tornel asumen así la tarea de ser más que personajes concretos, símbolos del humano de todos los tiempos.
Mabel Franco O.
es periodista.






