El Ejército estadounidense ha tenido que disculparse otra vez ante el mundo en general y ante Afganistán en particular por la aparición de unas escalofriantes fotografías de soldados estadounidenses, tomadas por ellos mismos, en las que posan con cadáveres en actitud jocosa, a veces de civiles que ellos han matado por diversión, y otro tipo de abusos.
Se trata de unas imágenes tomadas a principios del 2010 de una sección de la compañía Bravo, destinada en las inmediaciones de Kandahar y publicadas el domingo por la revista Rolling Stone.
En un comunicado, el Ejército estadounidense asegura que las fotos publicadas son perturbadoras y contrarias a sus valores. Asegura también que va a llevar a los implicados ante la justicia militar. Uno de los soldados que aparecen en las imágenes, identificado como Jeremy Morlock, fue sentenciado la semana pasada a 24 años de cárcel por su participación en el asesinato de un civil afgano desarmado. Tras un pacto, va a testificar contra otros cuatro que van a ser juzgados por otros asesinatos cometidos en Kandahar. «El plan era matar gente», dijo Morlock al juez durante su juicio.
Fotos similares fueron publicadas la semana pasada en la revista alemana Der Spiegel. En la nota, el Ejército dice que perseguirá la verdad «implacablemente», por larga o difícil que sea la investigación. «Las fotos publicadas por Rolling Stone son perturbadoras y en tremenda contradicción con los estándares y valores del Ejército de EEUU».






