Los niveles de reacción detectados en las aguas de un túnel subterráneo situado en el exterior de una turbina del reactor número dos de la central nuclear de Fukushima-1, son 10.000 veces superiores a lo normal en los reactores, según informó este jueves la empresa operadora de la planta nuclear, según El Mundo.
La radiactividad en el mar japonés se dispara. En los alrededores de la central de Fukushima la yodina supera en 4.385 veces el límite legal, superando a la cifra récord de 3.355 veces registrada ayer en muestras de agua a 330 metros al sur de un desagüe cercano a los reactores 1 a 4 de la central, informa El País.
La Tokio Electric Power Co. (TEPCO) informó, citada por la agencia de noticias Kiodo, de que se han encontrado nives de radiación en las aguas subterráneas próximas a una turbina del reactor uno de la planta. Asimismo, indicó que se han detectado niveles anormales de cesio radiactivo en la carne procedente de Fukushima, una de las zonas devastadas por el terremoto y posterior tsunami del 11 de marzo.
Hoy, según EFE, un numeroso grupo de trabajadores de Tepco y bomberos luchan contrarreloj en Fukushima Daiichi en un desesperado intento de controlar la situación de los reactores nucleares de la central.
El primer ministro, Naoto Kan, por otra parte, ha reiterado que la central será desmantelada en cuanto sea posible, según ha declarado el líder del Partido Comunista japonés, Kazuo Shii, acota El País.
El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), en su último comunicado emitido esta tarde sigue calificando de «muy seria» la situación en la planta.
Mientras continúan los esfuerzos por drenar el agua contaminada en la central, el Gobierno japonés, muy criticado por la gestión de la crisis nuclear, ha rechazado la recomendación del OIEA de ampliar la zona de exclusión nuclear de 20 kilómetros de la que hasta ahora ha evacuado a todos sus ciudadanos.
La oficina atómica de la ONU había propuesto la medida después de que la contaminación en la localidad de Iitate, de 7.000 habitantes, situada a 40 kilómetros de la planta, desbordara los límites normales. «Una primera apreciación indica que ha sido sobrepasado uno de los criterios del OIEA», señaló ayer Denis Flory, subdirector de Seguridad Nuclear de la organización. La ampliación de la zona de exclusión habría supuesto el desplazamiento de unos 130.000 habitantes más, que se sumarían a los 70.000 ya evacuados.






