Turquía, el único país musulmán miembro de la OTAN, ha emergido en las últimas horas como mediador para explorar las posibilidades de un alto el fuego entre los rebeldes libios y los soldados fieles al dictador Muamar Gadafi. Turquía recibirá al enviado del líder libio, el viceministro de Exteriores, Abdelati Obeidi, que viajó a Grecia, y a un representante del rebelde Consejo Nacional Transitorio.
El objetivo, según la diplomacia turca, es buscar elementos sobre los que basar un alto el fuego. En lo diplomático, aumenta el aislamiento de Gadafi: Italia, el aliado más fiel de Libia en Europa, ha reconocido al Consejo rebelde como «único interlocutor legítimo».
Mientras, los combates siguen en torno a la ciudad de Brega, en el este. Obeidi viajó ayer a Grecia para, según Atenas, llevar un mensaje de Gadafi: que el régimen «busca una solución al conflicto», dado que la solución militar al enfrentamiento entre las tropas leales y los rebeldes es imposible.
«Es pronto para dar detalles de las soluciones contempladas», ha declarado Dimitris Droutsas, ministro griego de Exteriores, tras la visita de Obeidi, que se entrevistó con el primer ministro, Yorgos Papandreu. No obstante, considera que la visita del diplomático libio constituye «un primer paso importante» hacia un arreglo diplomático de la guerra en Libia. «Me gustaría decir que hay una esperanza incluso si es pequeña», ha declarado.






