La justicia italiana fijó para el 31 de mayo la próxima audiencia del juicio contra Silvio Berlusconi por prostitución de menor y abuso de poder en el escándalo sexual conocido como Rubygate, tras una sesión relámpago de pocos minutos marcada por la ausencia de los protagonistas del caso.
Berlusconi, de 74 años, es acusado de haber pagado los servicios sexuales de Ruby, apodo de la joven marroquí Karima el Mahrung, cuando tenía 17 años, y de haber intervenido ante la policía de Milán para que la liberaran, después de que fuera detenida por robo la noche del 27 de mayo.
Ni el jefe de gobierno italiano ni la exuberante joven marroquí asistieron a la audiencia, que duró menos de 10 minutos y se llevó a cabo en la sala más grande del tribunal milanés, que suele ser empleada para los juicios contra las Brigadas Rojas, atestada por un centenar de periodistas.
Berlusconi, a través de una carta a los jueces, aseguró que hubiera querido «participar» en la audiencia, pero que no le fue posible debido a «compromisos institucionales». Según uno de sus abogados, Giorgio Perroni, Berlusconi tiene «la intención» de asistir a las audiencias pero depende de los compromisos «inaplazables» como primer ministro.
Otro defensor, el parlamentario Piero Longo, dijo en Roma que Berlusconi comparecerá en la próxima ocasión. Se trata de la primera vez que un primer ministro de una potencia europea es acusado de un delito tan infamante.






