En efecto, más que la justeza o no de las demandas de la dirigencia sindical, lo que a la gente le duele, literalmente en el caso de muchos enfermos, es que la presión se ejecute restringiendo el de por sí moroso sistema de atención médica y clínica en la CNS, afectando de manera directa el goce del derecho a la salud de sus afiliados. Además, las protestas de administrativos, médicos y paramédicos de la Caja han coincidido con las movilizaciones de la COB, reforzándose mutuamente, hasta el punto de desdibujarse las demandas que se esgrimían al principio, pero no la actitud de castigar a los usuarios de los servicios de seguridad social a título de combatir las políticas del gobierno.
El inicio de la movilización fue el rechazo a la transferencia de los recursos económicos de la aseguradora a cuentas fiscales, según dispone la Ley Financial de este año, alegando que de esta manera se «confisca» el dinero de los aportantes. Las autoridades de gobierno confirmaron que las cuentas de la CNS son fiscales desde hace muchos años. En todo caso, es evidente, una vez más, que la dirigencia sindical es reacia a toda iniciativa orientada a favorecer la institucionalización o a hacer transparente la gestión.
Prueba de lo señalado es que la Ministra de Salud reconoció que las estructuras de poder informal dentro de la institución hacen inviable cualquier intento de reestructuración. Esta evidencia ha conducido al Gobierno a anunciar que se está considerando la posibilidad de crear un nuevo ente gestor de la seguridad social de, cuando menos, los servidores públicos, hoy obligados aportantes a una CNS crecientemente desprestigiada.
La propuesta, al parecer, se relaciona con la búsqueda de soluciones al conflicto planteado entre el mandato constitucional de brindar un sistema universal y único de seguridad social y la existencia de varias cajas de seguro que se oponen a fusionarse con entidades como la CNS, que a su vez también se opone a la creación del Seguro Universal de Salud, pero por razones distintas.
Considerando que, como lo han revelado las autoridades del Ministerio de Salud, seis de cada 10 bolivianos carecen de atención médica, y que las personas afiliadas a alguna caja de seguridad son apenas el 30% de toda la población, urge considerar este momento de crisis para la dirigencia de la CNS, e introducir transformaciones radicales en el sistema de seguridad social boliviano, devenido en fracaso por su poca cobertura.






