Las fragilidades y las críticas están publicadas en la Carta Pastoral que emitió la Iglesia Católica a la comunidad. Se autocalifica como una entidad «observadora» de la problemática del país.
«Nos duelen nuestras debilidades, como la falta de autenticidad y de celo pastoral, la incoherencia entre las exigencias de su vocación y la vida moral, como en los tristes casos de pedofilia. También constatamos divisiones internas, falta de identidad (…) escasa formación religiosa e insuficiente compromiso cristiano en la sociedad. Nos preocupa (…) la búsqueda de ganancia en el servicio religioso y la persistencia de actitudes cerradas que no reconocen la vocación del laico como miembro del Pueblo de Dios, en especial de la mujer», dice el documento.
Por su parte, dentro de las críticas de la Iglesia al Gobierno y al Estado se detallan la falta de transparencia en la justicia, la política antidroga y la carencia de independencia de poderes, entre otros aspectos. «Hay casos en que es evidente una falta de equidad y transparencia en los procesos judiciales, en los que no prima la búsqueda de establecer la verdad de los hechos», critica.
Observar. En la parte política, la institución religiosa reprochó la aplicación de leyes, que, según la institución, están «supeditadas a la interpretación subjetiva de personas y autoridades, colocando en situación de indefensión a los eventuales acusados o procesados».
Sobre la independencia de poderes, la Iglesia dice que «no es un principio que deba desaparecer cuando hay mayorías electorales o parlamentarias fuertes».
En el aspecto social, cuestiona la imposición de la corriente aymara en actos institucionales. «Constatamos la existencia de una tendencia evidente, de parte de una determinada corriente del poder político, a imponer alguna de las culturas indígenas con sus expresiones correspondientes sobre las restantes culturas autóctonas de Bolivia», añade el documento de la Iglesia Católica.
El secretario general de la Conferencia Episcopal Boliviana, monseñor Óscar Aparicio, negó un eventual interés político en la Carta Política. La Iglesia «no tiene un interés y sólo se limita a las orientaciones que queremos dar».
Al respecto, el senador Adolfo Mendoza (MAS) observó la posición que asumió la Iglesia y dijo que la institución «se parcializa con algunos sectores de oposición que critican al Gobierno».
Críticas al Gobierno
Coca y narcotráfico
«El fenómeno relativamente nuevo de la difusión de sofisticados centros de producción de drogas en pueblos y aldeas (…) muestra con claridad y honda preocupación la insuficiente acción del Gobierno en una efectiva lucha contra el narcotráfico».
Política y justicia
«Llama la atención el sentimiento de frustración y desconfianza de la población hacia la administración de la justicia, lo cual lleva en muchos casos a buscar al margen de la ley, respuestas a la problemática de la violencia y de la inseguridad ciudadana».
Poderes
«Sería conveniente que el Gobierno, con una mirada de largo alcance acerca del gran bien que conlleva la consolidación de un Estado democrático, libre y plural, articule los mecanismos jurídicos y legales necesarios para poner límites al ejercicio de su propio poder y fortalecer los principios democráticos, la garantía de todos los derechos individuales y colectivos y la prosecución del bien común».
Gobernar para todos
«No compartimos aquello de que la política sea escenario de enfrentamientos o de eliminación del adversario, de imposibilidad de hacer valer lo humano, la justicia y los valores. Hay que estar alertas contra esas miradas pesimistas de la política que pueden ser semilla de males y dolorosos enfrentamientos para nuestra sociedad».






