Las denuncias de complicidad de la Policía y Los Zetas en el estado de Tamaulipas han resurgido tras la detención de 16 uniformados y la renuncia del jefe policial estatal luego del hallazgo de los cadáveres de 145 personas en fosas comunes.
Ayer, la Fiscalía general anunció que obtuvo una medida de «arraigo» que permite prorrogar por 40 días la detención a los 16 policías del poblado de San Fernando, a 160 km de la frontera con EEUU, mientras se investiga su relación con Los Zetas.
Los uniformados, que fueron trasladados a Ciudad de México, son investigados «por su probable responsabilidad en los delitos de delincuencia organizada, privación ilegal de la libertad y homicidio», señaló la Procuraduría General de la República en un comunicado.
Según responsables de la indagación, los policías son sospechosos de colaborar con un grupo de Los Zetas encabezado por Martín Omar Estrada Luna (El Kilo), que cometió los asesinatos de las 145 personas halladas en fosas comunes en la zona desde comienzos de este mes.
Las autoridades investigan si estos cadáveres, de los que hasta ahora solo se ha identificado como único extranjero a un guatemalteco, corresponden a los de pasajeros de al menos seis autobuses secuestrados los últimos meses al pasar por San Fernando rumbo a la frontera con EEUU.






