«Nos unimos pues al dolor de los hermanos y hermanas, dolor que sufren en este día y en estos días. Nos unimos para decirles que la muerte no es la última palabra, la muerte es el espacio para la auténtica vida y así despertaremos esa esperanza que tanto necesitamos en nuestros días», dijo el Cardenal, informa ANF.
En La Paz, el monseñor Edmundo Abastoflor hizo énfasis en a necesidad de mejorar la relación entre los bolivianos.
En el país hay «tantos crímenes, tanto mal, tanto egoísmo, tanta maldad en la relación de unos y otros (…) Tan poco respeto a los hermanos sencillos, a los hermanos pobres» debido a «tanta búsqueda de acumular o riquezas, honores o poder», según ANF.
GOBIERNO. En La Paz, como es habitual, los creyentes se congregaron en torno a la procesión de
Viernes Santo por las calles centrales de la ciudad.
El Gobierno se mantuvo al margen de participar oficialmente en las actividades religiosas, aunque el presidente Evo Morales asistió en la mañana de ayer a una misa en Shinahota (Chapare) junto al ministro de Obras Públicas, Servicios y Vivienda, Wálter Delgadillo; del alcalde de esa población del trópico de Cochabamba, Guimer Ágreda, y otras autoridades locales y regionales.
«Son momentos para reflexionar para la familia, como también para Bolivia. He escuchado con mucha humildad las reflexiones del padre Macario Zurita».
En La Paz, el vicepresidente, Álvaro García Linera destacó que ayer fue «un día de reflexión en torno al sacrificio que Cristo como ser humano hace para la salvación del resto de los humanos».
Al ser un Estado laico, el Gobierno «no se compromete con ninguna religión en particular, justamente por ese respeto».
«No asistiré a los actos de procesión, sino tal vez leeré la Biblia un poco, la parte del sacrificio, me encanta esa parte de la Biblia».
Foto: Fernando Cartagena






