Juan Pablo II fue herido por la bala que disparó
Ali Agca en el Vaticano.
El 13 de mayo de 1981, Mehmet Ali Agca, fanático islamista, hirió con tres disparos al papa Juan Pablo II, cuando éste se desplazaba en un vehículo de techo descubierto por la plaza de San Pedro, en el Vaticano. Los impactos hirieron la mano izquierda, el brazo derecho y el abdomen del Pontífice.
Mientras Agca permanecía en prisión por el delito cometido, en diciembre de 1983, el Pontífice lo visitó en la cárcel de Rebibbia (Roma), conversó con él y ratificó el perdón que había hecho público desde el hospital.
Agca, actualmente de 53 años, nació en Rusia el 9 de enero de 1958. Pasó 19 años en la cárcel italiana y luego fue entregado a Turquía, donde recibió condenas por otros delitos cometidos, por ejemplo el asesinato del editor de un periódico izquierdista.
Su Santidad, un hombre físicamente fuerte, superó las heridas, pero sufrió las consecuencias: le operaron varias veces y tuvo que vivir con una dieta especial, y cuidados de por vida.
Lo que minó su salud, finalmente, fue el mal de Parkinson que afecta las células nerviosas que controlan los movimientos musculares. En septiembre de 1996, durante un viaje en Hungría, el vocero del Vaticano insinuó que un posible desorden neurológico afectaba a Juan Pablo II, ya que presentaba temblor en una mano. El vocero consideró que se trataba de esa enfermedad.
Según El País de Madrid, desde enero de 1992, a los 71 años, la enfermedad se manifestó en Karol Wojtyla. El neurólogo José Manuel Martínez-Lage, profesor de la Universidad de Navarra, contó que la segunda vez que vio al Papa, en 1992, durante la beatificación de José María Escrivá, vio el temblor en la mano izquierda del Pontífice.
El Vaticano escondió la información que, ya en el 2002, era más que evidente dados los temblores y el desequilibrio en la postura del Papa. (MV)






