Microsoft ha comprado la empresa de telefonía por internet Skype por 8.500 millones de dólares (5.920 millones de euros), cantidad que incluye la deuda que arrastraba Skype, de unos 1.000 millones.
El acuerdo representa el movimiento más agresivo hasta el momento del gigante del software para extender sus dominios en los mundos de la comunicación, el entretenimiento y la información, informa El País Online.
Skype conecta más de 663 millones de usuarios en todo el mundo mediante telefonía y vídeo a través de internet, que a lo largo de 2010 consumieron más de 207.000 minutos de comunicaciones en esta plataforma. Con todo, Ars Technica cifra el número de clientes activos en 124 millones cada mes y suministra entre 20 y 30 millones de conexiones simultáneas.
«La adquisición aumentará la accesibilidad de las comunicaciones de vídeo y voz en tiempo real, aportando beneficios para los consumidores y empresas usuarias, y generará significativos nuevos negocios y oportunidades de ingresos», apuntó Microsoft, informa EFE.
«Skype es un servicio fenomenal que es amado por millones de personas en todo el mundo», dijo el consejero delegado de Microsoft, Steve Ballmer, al anunciar la operación, según AFP
«Juntos vamos a crear el futuro de las comunicaciones en tiempo real», agregó.
Una vez concluida la integración, Skype pasará a ser una nueva división de negocio de Microsoft, al tiempo que su consejero delegado, Tony Bates, asumirá la presidencia de Microsoft Skype Division.
«Microsoft y Skype comparten la visión de llevar la innovación de software y productos a nuestros clientes», dijo Bates en el mismo comunicado, en el que añadió que la unión acelerará los planes de Skype de ampliar su «comunidad global e introducir nuevas formas de que todos puedan comunicarse y colaborar».
Aunque su buscador Bing ha ganado cuota de mercado a lo largo del año pasado, aún se encuentra en clara desventaja frente a su principal competidor, Google, a través del cual se desarrollan el 65% de las búsquedas en Internet en EE UU.
La compra de Skype supone un empujón para Windows Phone, el sistema operativo de Microsoft para teléfonos móviles, que tiene dificultades para conseguir una cuota de mercado apreciable frente a Android y Apple o RIM. Esta sería la segunda operación de refuerzo tras el pacto con Nokia para que el fabricante finlandés utilice Windows en sus teléfonos.






