Cuarenta y cuatro personas murieron en Siria por la «violencia sistemática» y el uso de munición real por las fuerzas de seguridad durante las movilizaciones del viernes, informó ayer la Organización Nacional de Derechos Humanos.
Un comunicado de esa entidad proporcionó los nombres de las 44 víctimas mortales en la represión policial. De ellas, 26 murieron en la provincia de Edlib (norte) y 13 en Homs (centro), y el resto en otros lugares del norte, centro y sur del país.
Ayer, las fuerzas de seguridad mataron, además, a cinco personas e hirieron a decenas cuando dispararon contra la multitud en Homs luego de los funerales de los manifestantes muertos la víspera cuando el régimen reprimió una protesta.
Las protestas en Siria comenzaron a mediados de marzo y se suelen intensificar todos los viernes. La Organización Nacional de Derechos Humanos en Siria (NOHR-S, en inglés), está dirigida por Ammar Qurabi, que vive desde las últimas semanas en El Cairo y es uno de los pocos activistas de derechos humanos que no ha sido encarcelado por las fuerzas de seguridad del régimen de Bachar al Asad.
En su comunicado, la Organización condena enérgicamente la violencia ejercida «contra civiles desarmados de una manera sin precedentes hasta en los más duros regímenes dictatoriales y totalitarios».
También condena «las detenciones arbitrarias en todas las ciudades sirias después de que el presidente de la República decretara el fin de la ley de emergencia en este país».






