En total, unos 46 tornados golpearon durante el fin de semana en siete estados del centro y norte de EEUU, según el Servicio Meteorológico Nacional estadounidense.
Pero Joplin, una ciudad de 50.000 habitantes situada a pocos kilómetros de Kansas y de Oklahoma, fue por mucho la más afectada por el mal tiempo. El tornado que arrasó Joplin fue el más mortífero en EEUU después del ocurrido en Worcester, en el estado de Massachusetts, en junio de 1953, con un saldo de 90 muertos.
Los equipos de rescate trabajaban ayer para tratar de «encontrar sobrevivientes» y prestar asistencia a la población, dijo a la NBC el jefe de bomberos de la ciudad, Mitch Randles, quien contó que él mismo había perdido su casa. Medios estadounidenses reportaron que se escuchaban los gritos de auxilio de personas atrapadas entre los escombros.
El presidente Barack Obama dirigió un mensaje de condolencia a los familiares de las víctimas desde su avión que lo llevaba a su gira europea, y aseguró que el gobierno federal está preparado para ayudar a los afectados por el desastre. Las primeras imágenes de Joplin difundidas durante la noche del domingo mostraron llamas y humo saliendo de casas irreconocibles y un helicóptero médico destruido entre los escombros de una clínica que tuvo que ser evacuada.
Según funcionarios estadounidenses, casi un tercio de la ciudad se vio afectada por el tornado, un monstruo inclemente con ráfagas que alcanzaron hasta los 320 km/h y que dejó una estela de destrucción de 9,5 km de largo y 0,8 km de ancho.
«Es tan devastador que en este momento no alcanzamos a entender» qué pasó, dijo a la AFP Rob Capilla, un médico forense del condado de Jasper, donde se encuentra Joplin.
«Parece una zona de guerra», señaló Scott Meeker, reportero de The Joplin Globe, quien agregó que el hospital local Memorial Hall fue «rápidamente desbordado» por el número de heridos que llegaban «por cientos», y por la falta de medicamentos o equipos.
«Una escuela se ha transformado en un centro» para los heridos, indicó. Para borrar los daños y rescatar a las víctimas, el gobernador de Misouri, Jay Nixon, declaró el estado de emergencia y solicitó la intervención inmediata de la Guardia Nacional.
«La situación es peligrosa. Vemos imágenes de los postes eléctricos arrancados, casas destruidas por los árboles (…) Ésta es una advertencia a la gente: el peligro no ha pasado, la situación sigue siendo precaria», declaró el gobernador Nixon a la CNN.
Ola de tornados mortíferos
El sábado, un tornado golpeó Reading, en Kansas, dejando un muerto. Otro causó la muerte de una persona el domingo en Minneapolis, Minnesota. En abril, los tornados en el sureste de EEUU dejaron 354 muertos y lo que lo convirtió en el mes más mortífero en un siglo.






