«Conejos calientes», «Luis XIV», «come paté» o «come ranas». Gracias al caso de Dominique Strauss-Kahn (foto), algunos estadounidenses pueden dedicarse a su deporte favorito: burlarse de los franceses y de sus costumbres ‘exóticas’.
En EEUU, burlarse de los franceses y de sus tradiciones incluso tiene nombre: «French bashing» (paliza francesa). Y los avatares de la actualidad francesa, como la huelga de la selección en el último mundial de fútbol o la célebre mano de Thierry Henry, son el pistoletazo de largada de una nueva salva de French bashing.
Los ingredientes del «caso DSK» —sexo, poder, medios, relaciones franco-estadounidenses— actúan como un cóctel molotov para el humor. El viernes, el diario New York Post mostró en plena portada a Strauss-Kahn frotándose las manos mientras estudiaba su liberación bajo fianza. El título, «Frog legs it» («La rana sale disparada»), es un modelo.
El Daily News, bromea diciendo que, en la cárcel Rikers Island, Strauss-Kahn no encontraría paté de «foie gras». En la Tv, algunos talk-show nocturnos se deleitaron con el escándalo. Strauss-Kahn «fue arrestado por haber agredido sexualmente a una mucama. En francés, en eso consiste el servicio en la habitación», se burla el humorista Jay Leno.






