La máxima autoridad del sector energético ha recomendado, asimismo, no sólo un uso racional de la electricidad, sino también de la gasolina y el diésel para evitar un incremento en el subsidio destinado a estos carburantes en el mercado nacional, lo que a su vez ha motivado interpretaciones que apuntan a un posible incremento en el consumo de estos líquidos por la aprobación de la ley de regularización de vehículos indocumentados, pese a que se sabe que éstos ya están circulando en las calles del país y, en rigor, no debería producirse un incremento en la demanda.
En todo caso, sí es importante observar que el descenso de las temperaturas propio de la estación invernal motiva el uso creciente de sistemas de calefacción, que incrementan notablemente la demanda de electricidad y gas licuado de petróleo o gas natural, lo que obliga a las autoridades del Ejecutivo tanto como de las empresas generadoras y distribuidoras de energía a asegurarse de que la demanda sea adecuadamente cubierta.
Y es precisamente la adecuada satisfacción de la demanda el aspecto que al parecer ha causado la preocupación del Ministro de Energía e Hidrocarburos, ya que días antes de su recomendación, el propio Presidente del Estado admitió que los cálculos del Gobierno para el abastecimiento del mercado interno fallaron, porque no se había tomado en cuenta el crecimiento de la demanda energética en la pequeña y mediana industria. En esa ocasión, el Mandatario llamó la atención sobre la importancia no sólo de garantizar el mejor precio para la electricidad, sino sobre todo que ésta no falte, especialmente en el occidente del país.
Por su parte, y sobre este mismo asunto, el Viceministro de Electricidad y Energías Alternativas advirtió de posibles problemas en el abastecimiento de electricidad del país si el sistema de ciclo combinado de la planta de Guaracachi, proyecto retrasado desde hace meses, no ingresa en operaciones pronto, puesto que la demanda del fluido eléctrico es casi equivalente a la oferta disponible.
Queda claro, pues, que es tiempo de repensar el uso y derroche de la electricidad y los carburantes, no solamente por los problemas ya anotados, que son responsabilidad de las autoridades y no de los consumidores finales, sino fundamentalmente porque a más gasto de energía corresponde más contaminación, que abona al calentamiento global, y eso sí es asunto que compete a todas las personas.






