El opositor Guillermo Fariñas, premio Sajarov-2010, cumplió ayer su primera semana de huelga de hambre y su salud se deteriora, según médicos oficiales, pero dijo que se niega a ser hospitalizado para que no se le achaque que usa el sistema de salud gratuito.
«Me siento decaído, muy cansado, tengo somnolencia, pero mientras esté consciente no acepto ser hospitalizado, por lo que publicó sobre mi persona el blog oficialista de Yohandry (www.yohandry.com)», declaró Fariñas a la AFP vía teléfono desde su casa en Santa Clara, 280 km al este de La Habana.
El psicólogo y ciberperiodista, de 49 años, dijo que explicó su posición a un equipo de siete médicos que lo visitaron el jueves en su casa y que le advirtieron de la necesidad de que reciba cuidados hospitalarios, lo que confirmó su madre, la enfermera Alicia Hernández.
Yohandry publicó un escrito en el que afirmó que el «arsenal médico invertido» para «mantener con vida a Fariñas» no lo pagan ni el opositor con los «50.000 euros» que ganó con su Premio Sajarov ni el «Parlamento Europeo» que se lo otorgó, sino un sistema de salud que tiene que «cargar» con sus «caprichos».
Fariñas busca con su protesta «hacerle el mayor costo político al Gobierno» y «anotarse puntos para el premio gordo, el del millón de dólares, el Nobel de la Paz», añadió.
Fariñas inició su nueva protesta para pedir que el Gobierno juzgue a los «responsables» de la muerte del opositor Juan Wilfredo Soto en un hospital de Santa Clara, el 8 de mayo, tres días después de haber sido brevemente detenido en el parque de esa ciudad por «alteración del orden» y, según la oposición, tras una «golpiza» de la Policía.






