El Ejecutivo británico anunciará esta semana una revisión de la legislación vigente que permite a los inmigrantes traer a sus familias al Reino Unido. Será anunciada previamente por la ministra del Interior, Theresa May.
Esta medida forma parte de un plan de reforma más amplio del actual sistema de inmigración, según reportó ayer el dominical The Sunday Telegraph. Con ello se pretende lograr el objetivo fijado por el primer ministro británico, David Cameron, de reducir a «decenas de miles, en lugar de cientos de miles» el número de inmigrantes en el Reino Unido. El Ejecutivo valorará cómo interactúa el sistema británico en esta materia con el Artículo 8 de la Convención Europea de Derechos Humanos, que garantiza «el derecho a una vida familiar».
El citado rotativo informó ayer del caso de una mujer que dejó Burundi para buscar asilo en este país y a la que se autorizó a quedarse en el Reino Unido de forma indefinida tras extraviar el Ministerio de Interior sus documentos. El periódico señaló que ahora se le ha concedido el permiso para poder traer a sus tres hijos al Reino Unido en virtud del citado artículo.
El Ministerio del Interior aclaró que el caso de esa mujer, Peace Musabi, a la que en circunstancias normales no se le habría concedido el derecho a traer familiares al país, no creará precedente. «No creemos que casos así sienten ningún precedente.El Artículo 8 no da en absoluto el derecho a quedarse aquí. Continuaremos retirando a aquellos que infringen las reglas e intentan jugar con el sistema», señaló una fuente oficial
refugiada. Peace Musabi llegó al Reino Unido huyendo de los horrores del conflicto entre tutsis y hutus en Burundi. Las autoridades, de etnia tutsi, sospecharon que su marido, hutu al igual que Peace, estaba colaborando con los rebeldes. Un día, la Policía llegó a su casa, secuestró a su marido, hicieron desaparecer a su hijo mayor, de 14 años, y decapitaron a su hermano frente a ella y sus hijos menores. Fue llevada a la cárcel donde, durante seis meses, fue violada y torturada sistemáticamente por sus captores.
Logró escapar de la prisión y llegó al Reino Unido con un embarazo fruto de las violaciones. Solicitó asilo y, mientras tanto, dio a luz a su hija. El Ministerio del Interior rechazó su solicitud sin tan siquiera entrevistarla, según declaró Peace al diario británico The Guardian.
Tras siete años de trámites y juicios, Musabi logró el 2010 reagrupar a su familia en Reino Unido. Tuvo que solicitar ayuda a Mujeres contra la Violación (WAR, por sus siglas en inglés) y Grupo de Mujeres de África.
Artículo 8: vida privada y familiar
Respeto
Toda persona tiene derecho a la vida privada y familiar.
Excepción
No debe haber injerencia de las autoridades, a no ser que una ley lo contemple por, entre otros, motivos de seguridad nacional o la defensa del orden.






