Lagarde llegó a las 09.00 a la sede del FMI, donde fue recibida por su adjunto, el estadounidense John Lipsky y el miembro más antiguo del consejo de administración, el egipcio Abdel Shakour Shaalan.
El FMI publicó su contrato de trabajo, que prevé un salario base de 467.940 dólares al año y un subsidio para gastos de representación (sin rendición de cuentas) de 83.760 dólares al año, lo que asciende a un total anual de 551.700 dólares.
En relación al contrato de su predecesor, Dominique Strauss-Kahn, acusado de delitos sexuales por la justicia de Nueva York, el Fondo define claramente los principios éticos que debe respetar su número uno.
«Se espera de usted que observe las normas más elevadas de conducta ética, según los valores de integridad, imparcialidad y de discreción, esforzándose por evitar incluso la apariencia de algo inconveniente en su comportamiento», advierte el texto.
En lo que concierne a sus funciones, «le espera una agenda de trabajo intensa», había informado el FMI en un comunicado interno, que destacaba, entre los temas urgentes, «la difícil elección de las políticas necesarias para contribuir a la recuperación global (y) tratar la crisis de la zona euro».
«La economía global está sacudida por la continua incertidumbre en Europa, las rebeliones en Oriente Medio, las señales de recalentamiento en algunas economías emergentes y la subida de los precios, que supone un reto particular para los países de bajos ingresos», explica el FMI.
Pero la crisis económica en Grecia eclipsa cualquier otra prioridad. De entrada, Grecia espera recibir 12.000 millones de euros de la Eurozona y el FMI hacia el 15 de julio, después de la aprobación de los ministros del quinto tramo de la ayuda prevista en el paquete de rescate financiero de 110.000 millones de euros acordado el año pasado.
Según el calendario de pagos acordado en mayo del 2010, la parte que deberá asumir el FMI para este tramo es de 3.300 millones de euros y apoyar hasta que Grecia pueda volver a los mercados.






