Ninguno de los testimonios aportados por la supuesta víctima de Dominique Strauss-Kahn sobre lo sucedido en el hotel Sofitel de Manhattan había sido tan directo y revelador como el que la inmigrante guineana de 32 años hizo a un trabajador del hospital St Luke’s Roosevelt donde fue atendida tras sufrir el supuesto ataque.
Lo que vivió entonces la acusadora se ha sabido a través de informes de la fiscalía o relatos de su abogado —la declaración que efectuó a la policía sigue siendo secreta—. Pero el relato efectuado en el hospital aporta luces y, como no, también sombras.
Según informó ayer The New York Times, el documento, que está en manos de la defensa y la fiscalía, asegura que cuando la camarera entró en la habitación 2806 del Sofitel que ocupaba el exdirector del FMI se encontró a éste «desnudo». Según el diario, «el relato sugiere un asalto sexual serio».
El abogado de la mujer, Kenneth Thompson, mantiene que desde el asalto, la guineana sufre magulladuras en la vagina y tiene dañado un ligamento del hombro. Ayer, además, el abogado ha anunciado que su cliente ha demandado al sensacionalista The New York Post y a cinco de sus periodistas por difamación por contar que ella era una prostituta. El Post difundió el sábado que la camarera del Sofitel «estaba haciendo una doble tarea como prostituta».






