La destrucción de un cultivo de 120 hectáreas de marihuana, según las autoridades el más grande hallado jamás en México, tardará al menos una semana, dijo ayer un responsable militar en el estado de Baja California, al noroeste.
Ese estado mexicano es fronterizo con California, en EEUU, que constituye uno de los mayores mercados para la marihuana mexicana y donde es legal el consumo de esa yerba con fines terapéuticos.
Desde el aire, el cultivo semejaba una enorme mancha negra, pues estaba disimulado bajo toldos negros, para proteger las plantas del intenso sol —se trata de una zona semidesértica en la mitad de la península de Baja California—, como si fuera un plantío de tomates.
Ya en tierra, la extensión del cultivo es inmensa y va más allá de la vista de un observador. El terreno cultivado equivale a unas 160 canchas de un estadio de fútbol. Unos 250 soldados han sido enviados a la zona para vigilar y empezar la destrucción, que se hará bajo supervisión de fiscales.
«Estimamos que se demorará al menos ocho días», indicó el general Alfonso Duarte, comandante de la Segunda Zona Militar con base en la ciudad de Tijuana, a la prensa que fue llevada en helicópteros al aislado sembradío, ubicado en el entorno de la carretera.
El complejo tenía un sistema de riego por goteo, alimentado por dos pozos y una red de mangueras, en una demostración, según militares, de que era manejado por expertos.






