Murdoch, patriarca de 80 años, que multiplica ahora los pedidos de disculpas, está convocado ante los 10 miembros de la comisión de medios de información de la Cámara de los Comunes, junto con su hijo James, de 38 años, y su protegida, Rebekah Brooks, de 43, considerada hasta su dimisión la «reina» de la prensa amarilla.
Para esta audiencia, la comisión debió ponerse dura: después de una primera negativa de los Murdoch y en medio de airadas protestas, recurrió a, un procedimiento rara vez utilizado, convocarlos oficial e imperativamente.
«El último escalpelo» del escándalo, en palabras del Daily Telegraph, es el de Paul Stephenson, jefe de Scotland Yard, que dimitió el domingo, acusado de haber realizado a la ligera la investigación a causa de sus vínculos con los dirigentes de los periódicos, y de haber ignorado la actuación de policías que vendieron información al News of the World.
Un segundo alto mando de Scotland Yard, John Yates, que rehusó la reapertura de la investigación sobre el escándalo de las escuchas el 2009, dimitió ayer.
Un delator del escándalo de las escuchas ilegales por un diario del grupo Murdoch, el exreportero de News of the World Sean Hoare, fue encontrado muerto ayer en su domicilio, pero la Policía no considera que las circunstancias de su muerte sean sospechosas.






