Una breve frase: «Curar es un acto de amor», resume con mucha precisión la filosofía detrás de la cruzada iniciada por Patch Adams hace varios años; un extraordinario médico que se propuso revalorizar el sentido original de la Medicina, ciencia creada y concebida para servir y mejorar la calidad de vida de las personas, pero que con el tiempo terminó convirtiéndose, en muchas sociedades, en un muy lucrativo negocio que entiende a los pacientes sólo como clientes, y los atiende de acuerdo con sus posibilidades monetarias. Esta innovadora y a la vez milenaria propuesta parte de una primicia sencilla, aceptada por muchos, pero profundamente descuidada e incluso despreciada por las ciencias positivas modernas: que la salud no se limita a la parte física, pues una persona, además de cuerpo, es también alma y espíritu.
Desde esta perspectiva, la escuela de Patch Adams recorre el mundo enseñando que la Medicina debería ser concebida como una obra de amor, y que todos los pacientes deberían ser tratados con compasión y generosidad. Durante una hora, esta teoría fue puesta en escena por este maravilloso médico y su equipo que les regalaron risas y mucha alegría a los pequeños pacientes del Hospital del Niño de La Paz; ojalá que esta experiencia se convierta en una práctica corriente.






