Una intensa nevada que afecta zonas rurales del sur de Chile mantiene aisladas a unas 16.000 personas, mientras autoridades despliegan esfuerzos para despejar rutas, restablecer servicios y llevar alimentos para la población y forraje para el ganado.
Los damnificados están en las comunas rurales de Curarrehue, Melipeuco, Curacautín y Lonquimay, unos 600 km al sur de Santiago, que ya han sido afectadas por las cenizas del volcán Puyehue, a 200 km de allí, que entró en erupción a comienzo de junio.
«El Gobierno ha resuelto ir en ayuda de los damnificados, especialmente de Lonquimay, declarando esa zona como zona de catástrofe, lo que nos permite más instrumentos para ayudar a esos chilenos que hoy en día están viviendo tiempos de adversidad», dijo el presidente Sebastián Piñera.
La región «está pasando por momentos muy difíciles debido a los estragos que han causado estas tremendas nevazones, después de haber sido afectada también por la erupción de un volcán que sigue tirando cenizas», agregó el Mandatario. Esta zona está en alerta roja debido a que un 70% de las rutas de acceso están cortadas.






