La directora del Servicio Departamental de Gestión Social (Sedeges), Karla Espinoza, explicó que existe una norma para la atención de personas de la tercera edad en centros geriátricos, pero que debe ser actualizada para incorporar criterios que eviten todo tipo de abuso a los hospedados.
«Tenemos un reglamento que estamos actualizando debido a varias denuncias de centros geriátricos clandestinos que están proliferando en el departamento», afirmó en entrevista a La Razón.
El jefe de Acreditación del Sedeges, Jorge Miranda, confirmó que las casas de reposo privadas legalmente establecidas son Amanecer, Asilo San Ramón, Señor de la Exaltación y Geppetto (El Alto), pero que existen 18 solicitudes de acreditación en curso, de parte de centros que ya operan y que se pretende legalizar.
DENUNCIAS. Informó, además, que en lo que va del año la institución recibió seis denuncias, unas de centros infantiles y otras de geriátricos, sobre supuestos malos tratos que están en proceso de investigación. «En la mayor parte de los casos se trata de hechos aislados referidos a cruce de palabras, sobre todo con adolescentes», precisó Miranda.
Espinoza confirmó la existencia de asilos clandestinos, aunque el Sedeges, que es la única entidad llamada a autorizar su funcionamiento, desconoce el número.
En todo caso, afirmó, existe la constatación de una «proliferación» de este tipo de servicios y luego advirtió que se realizarán operativos sorpresa de control para determinar cuáles y cuántos son y qué función realizan.
«Sólo tenemos conocimiento del funcionamiento de centros ilegales. No contamos con datos al respecto, por eso se realizará una inspección en todo el departamento para conocer cuántos geriátricos están funcionando de manera clandestina», sostuvo.
A inicios de este mes, el Sedeges de Chuquisaca intervino una casa de reposo para adultos mayores, llamada Nuevo Amanecer, que opera en Sucre sin permiso de funcionamiento. Del lugar se rescató a 10 adultos mayores con visibles cuadros de desnutrición y señales de haber sufrido maltrato físico y psicológico.
También se hallaron fármacos caducos que, se presume, suministraban a los internos cuyos familiares pagaban una mensualidad de entre 1.500 y 1.600 bolivianos para costear su estadía, cuidados médicos y generales, alimentación y otros insumos.
Un grupo de los adultos mayores rescatado fue trasladado, de manera temporal, al hospicio 25 de Mayo y otro al Santa Rita, ambos dependientes de la Gobernación chuquisaqueña. Familiares de cuatro de los ancianos reclamaron por ellos, pero, hasta hace dos semanas, no aparecían los parientes de los otros seis.
En ese contexto, Espinoza afirmó que de presentarse denuncias de esta naturaleza en el departamento de La Paz, será la unidad de Género y Generacional la que asuma la investigación en coordinación con las defensorías.
El Jefe de Acreditación informó que anualmente se realizan tres inspecciones a los geriátricos dependientes del Estado y los cuatro privados legalmente establecidos para constatar que cumplen con las normas establecidas.
Los hogares Quevedo y Campos son del Estado
El Servicio Departamental de Gestión Social (Sedeges) tiene a su cargo dos centros geriátricos para la atención de personas de la tercera edad, que están legalmente acreditados por esa institución, según su directora Karla Espinoza.
Se trata del Hogar María Esther Quevedo, donde al momento hay 24 internos, y el Rosaura Campos, lugar en el que existen otros 22 internos, además de comensales externos.
Espinoza explicó que en ambas instituciones la atención es gratuita y que para admitir a un nuevo interno, se debe contar con un informe de estudio social, elaborado por la entidad, que corrobore el estado de orfandad, abandono o malos tratos que sufrirían los posibles beneficiarios.
«Los internos acceden a un servicio de atención médica, psicológica y alimentación. Además se les imparte diversos talleres como una forma de terapia recreacional», dijo.
El Hogar María Esther Quevedo atiende únicamente a personas de sexo femenino mayores de 60 años, que se encuentran en condición de internas permanentes, en tanto que el geriátrico Rosaura Campos acepta a adultos mayores varones y mujeres.






