Los empresarios cruceños expresan su preocupación por el desincentivo a la mano de obra y las burbujas artificiales que crea el circulante ilegal del narcotráfico que ingresa a la economía boliviana.
«Cuando el sistema no formal, como el narcotráfico, entra a la economía, distorsiona el mercado. Cuando hay demasiado circulante de actividades ilícitas crea burbujas y precios artificiales que desincentivan la mano de obra», explicó el primer vicepresidente de la Federación de Empresarios Privados de Santa Cruz (FEPSC), Guillermo Schrupp.
En septiembre del año pasado, el vicepresidente Álvaro García Linera calculó que el narcotráfico inyecta recursos a la economía boliviana, entre los 300 y 700 millones de dólares, lo que representa entre el 1,5 y el 3% del Producto Interno Bruto (PIB) anual.
El representante de los empresarios cruceños sostiene que en su región se evidencia un incremento del circulante en la construcción, pues en los últimos años el costo de un metro cuadrado de un inmueble aumentó por varios factores, entre ellos «porque hay una serie de circulante que está artificialmente creando una demanda».
Indicó que el rubro de la construcción tuvo un ritmo de crecimiento de 12% en el último año, el mismo que fue frenado por la falta de cemento.
«En general, cuando existe este circulante de actividades no lícitas, se afectan todos los bienes suntuosos, como los bienes raíces, de vehículos o la ropa cara porque, en realidad, lo que se quiere es el lavado de esas ganancias, legitimizar esa ganancia y no para producir una utilidad; por eso, deforma la economía», expresó.
INVERSIONES. Al referirse a la inseguridad que se da en Santa Cruz por los ajustes de cuentas de narcotraficantes, Schrupp mencionó que ese factor y la delincuencia desalientan las inversiones extranjeras en el país. El empresario, actualmente, debe realizar una serie de medidas para asegurar su negocio, sea en el manejo de cuentas, retiro de dinero o en los aspectos operativos del negocio, apuntó.
Schrupp expresó que los dueños de compañías necesitan seguridad para inyectar su dinero en la economía y, en ese orden, «muchos inversionistas extranjeros al ver el riesgo país, prefieren no invertir en Santa Cruz». Manifestó la predisposición de la FEPSC a colaborar con el Gobierno para dar alternativas de solución en el control de la delincuencia y la erradicación de la inseguridad.
Si bien ésta es una competencia del Estado, mencionó que su sector puede colaborar en mejorar el decreto 910 (que reglamenta las sanciones administrativas para controlar el lavado de dinero en las instituciones financieras y las empresas de seguros).
«Si bien la medida de controlar las ganancias ilícitas desde los 50 mil bolivianos es una buena idea, hay rubros que mueven mucho más que eso. Se lo está encarando de manera muy simplista», manifestó.
Demanda de servicios básicos
Fuentes de la Cooperativa de Servicios Públicos de Santa Cruz (Saguapac) aseguraron que mensualmente se registran 1.000 nuevos socios que requieren agua y en la Cooperativa Rural de Electrificación (CRE) piden luz 2.000 nuevos socios, especialmente para edificaciones en urbanizaciones fuera de la ciudad.
La coca y la droga dañan a la mano de obra
Según el vicepresidente de la Federación de Empresarios Privados de Santa Cruz (FEPSC), Guillermo Schrupp, en ese departamento hay personas que se dedican al narcotráfico porque no tienen otra alternativa para su subsistencia y la de sus familias.
«Parte de la inseguridad en que vivimos, tiene relación con las políticas económicas, debido a que mucha gente que se halla inmersa en la delincuencia, no encuentra otras alternativas de subsistencia. Muchas familias no encuentran una actividad en el sector formal», señaló el representante de los empresarios cruceños. Al respecto, aseguró que la empresa privada apoyará siempre todo lo legítimo e irá en contra de lo ilegal.
DESINCENTIVOs. El presidente del Comité Cívico Pro Santa Cruz, Herland Vaca Díez, opinó que, además, la producción de coca genera un desincentivo para trabajar en el agro. «¿Para qué van a plantar guineo (plátano en el Chapare) si la coca le rinde 10 veces más? Lo mismo pasa acá en Santa Cruz, ¿para qué van a plantar papa o yuca si la coca le da hasta cuatro veces al año? Pensar así es hasta normal en cualquier ciudadano», dijo.
Vaca Díez protestó también por los desincentivos para la exportación y propuso que se pida un crédito a la comunidad internacional para comprar la coca al productor, para que el Gobierno la comercialice o la industrialice.
La Carta Pastoral 2011 elaborada por la Iglesia Católica sostiene que la economía de la coca, por su rendimiento económico elevado, actúa como un catalizador para varios pequeños y medianos productores que hacen de ella casi su único cultivo.
«La plantación excedentaria de la coca sigue siendo una tentación que incentiva la migración de pobladores, movidos por la falta de alternativas concretas de ingresos», manifiesta la Iglesia.






