A media tarde, la Policía ha confirmado que el tiroteo de la isla de Utoeya ha causado la muerte de al menos 85 personas, la mayoría de ellas jóvenes miembros del partido laborista que participaban en un encuentro al que tenía previsto acudir el Primer Ministro.
El tiroteo se produjo poco después de que un potente coche-bomba estallara en el centro de Oslo, junto a la sede del Gobierno, y causara otros siete muertos.
Tras la matanza de la isla, la Policía detuvo a un hombre, un noruego de 32 años identificado como Anders Behring Breivik, al que la fuerza del orden vincula con la extrema derecha. Es el único detenido. En la mañana ha sido arrestado otro hombre en el exterior del hotel donde se encontraba el primer ministro Stoltenberg, por llevar un cuchillo en un bolsillo del pantalón, según el propio detenido, que ha dicho que llevaba el arma porque no se sentía seguro.
«Deben morir, deben morir todos». Son las palabras que, según un testigo que sobrevivió a la matanza, gritaba Behring cuando, vestido de policía para saltarse las medidas de seguridad, comenzó a disparar a los cientos de jóvenes que participaban en el campamento del Partido Laborista.
Un lugar que fue «un paraíso de juventud, ahora transformado en un infierno», según ha dicho el Primer Ministro noruego al recordar los veranos que pasó allí de joven. «Lo que más me duele es que este lugar en el que he estado cada verano desde 1979, en el que he sentido alegría, compromiso y seguridad, ha sido golpeado por una brutal violencia».
La Policía ha asegurado que en el momento en que Behring empezó a disparar llevaba dos armas.
Por los testimonios de la gente que se encontraba en la isla, es posible que más de una persona ayudara al asesino, aunque los agentes todavía no lo pueden confirmar. Según las autoridades, cuando la Policía llegó a Utoeya y pidió a Behring que tirara sus armas, este lo hizo sin resistencia.
En la isla habían entre 500 y 600 personas, la mayoría jóvenes de entre 16 y 22 años. Alrededor de las 17.30, un par de horas después de la explosión en Oslo, Behring llegó a la isla. «Acercaos, tengo información importante, no hay nada que temer», dijo el atacante antes de abrir fuego, contó Elise, una niña de 15, a la agencia NTB.
Sintió al asesino de cerca Thorbjorn Vereide. «Parecía muy concentrado. La gente estaba tirada en el suelo y él les disparaba por la espalda. Disparó a todos dos veces para asegurarse de que morían», ha contado el joven de 22 años al diario noruego DagBladet.
Temor al islam, no a la derecha
Los servicios de seguridad noruegos (PST) temían principalmente un ataque islamista en su suelo, pero no consideraban a la ultraderecha como una «amenaza seria», según un informe dado a conocer a comienzos de año. La prensa local se refiere al único detenido por los ataques como a «un fundamentalista cristiano» de tendencia ultraderechista. AFP
Behring, ‘noruego de pura cepa’
Anders Behring Breivik, detenido como autor a sus 32 años de la mayor matanza en Europa desde la de marzo del 2004 en Madrid, dejó el domingo un Twitter con una cita atribuida a John Stuart Mill, una de las cumbres del pensamiento filosófico y político del siglo XIX:
«Una persona con una creencia igual a la fuerza de 100.000 que solo tienen intereses». La cita está orientada, pero es errónea. «Una persona con una creencia es un poder social igual a 99 que solo tienen intereses», escribió en realidad Mill.
Autodefinido como políticamente conservador y cristiano en Facebook, Anders Behring Breivik aparece en su página web como un hombre joven, soltero y ajeno a las estridencias. Este director de una explotación agraria que desarrolla la línea bio, realizó estudios en una escuela de Comercio, gusta de la caza. Un hombre sin aristas que deja el impacto para más adelante, en sus retratos de «noruego de pura cepa», en palabras de la Policía, alto y rubio.






