El sufrimiento de Ariel y Simba, dos leones enfermos, ha desatado una ola de solidaridad por internet en Brasil, que ha sido aprovechada por los defensores de otras especies para sensibilizar a la sociedad sobre los problemas a los que se enfrentan los animales.
Con tres años de edad, Ariel, cuyo nombre en hebreo significa león de Dios, sufre un transtorno autoinmune que le ha provocado la parálisis de las patas, por lo que no puede andar y recibe cuidados casi maternales, y mimos que no se dan a muchos seres humanos.
El animal, que vivía con sus cuidadores en la ciudad meridional de Maringá, ha sido trasladado a Sao Paulo donde es sometido a plasmaféresis, tratamiento para humanos mediante el que se extrae la sangre y se procesa de forma que los glóbulos blancos y rojos se separen del plasma.
Mientras, en el estado de Mato Grosso del Sul, el león Simba, aquejado de depresión tras la muerte de su compañera, transcurre sus días solitario en un zoológico cerrado al público desde el 2005 en Ivinhema.
El estado de Simba ha saltado también a las redes y ha desatado una corriente de simpatía con mensajes de apoyo que llegan desde el otro lado del Atlántico, como Portugal.
Para el alcalde de Ivinhema, Renato Pieretti Camara, el león goza de los cuidados necesarios y su traslado a otro zoológico o reserva, señalado por algunos como la solución a su estado de tristeza, depende de encontrar el lugar adecuado, además de resolver los altos costes para su traslado.






