La incapacidad de un puñado de congresistas de EEUU para ponerse de acuerdo sobre el techo de la deuda estatal podría tener efectos negativos no sólo para la economía doméstica, sino para la mundial, que se vería amenazada por una crisis de magnitud incierta.
Esta perspectiva hace temer un efecto dominó: ¿hasta qué punto un bloqueo en el Congreso en Washington podría lentificar o estancar el crecimiento del planeta? Nadie tiene la respuesta.
Como alrededor del 40% de su gasto se financia con endeudamiento, el Estado federal de EEUU deberá decidir qué pagos hará y cuáles postergará. Eso significará la parálisis de algunos servicios y administraciones, una incertidumbre sobre el pago de las prestaciones sociales e incluso retraso en los pagos a sus proveedores.
En ese caso, «la nota AAA dada a la deuda de nuestro país sería rebajada», afirmó el lunes el presidente Barack Obama. «Las tasas de interés subirían» y «correríamos el riesgo de provocar una profunda crisis económica, causada casi totalmente por Washington».
El presidente de la agencia calificadora Standard and Poor’s, Deven Sharma, matizó ayer ante legisladores la gravedad de la situación. Dijo que sus analistas continúan excluyendo la posibilidad de que EEUU entre en cesación de pagos luego del 2 de agosto, fecha a partir de la cual el Tesoro ya no tendría fondos en caso de que no se aumente el techo de la deuda pública.






