BRUSELAS
Los dirigentes de la zona euro van a intentar actuar con mayor rapidez ante la crisis de la deuda estadounidense, en momentos en que sigue cundiendo el pánico en los mercados financieros.
Sólo dos semanas después de una cumbre extraordinaria de la Eurozona dedicada al tema de la deuda, el jefe del Gobierno italiano, Silvio Berlusconi, se refirió a una posible reunión anticipada de ministros de Finanzas del G7 (Estados Unidos, Alemania, Japón, Francia, Canadá, Italia y Reino Unido) para examinar una eventual acción coordinada, recurriendo por ejemplo a sus bancos centrales para intentar tranquilizar a los mercados financieros.
El ministro francés de Economía, Francois Baroin, se limitó a declarar ayer que «los ministros de Finanzas del G7 están en contacto permanente para vigilar la situación en los mercados y conversar sobre las acciones necesarias».
El viernes, el comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn, había considerado de «crítica importancia» una coordinación con el G7 y el G20 ante la tormenta bursátil actual, causada por una crisis que definió de índole mundial.
En una semana, la Bolsa de Fráncfort perdió 13%, la de Londres cerca de 10%, la de París alrededor de 11% y, en Nueva York, el Dow Jones bajó 5,75%, en su descenso semanal más pronunciado desde marzo del 2009.
Italia decidió acelerar las reformas previstas para lograr el equilibrio fiscal el 2013 y así «frenar la especulación internacional».
El español José Luis Rodríguez Zapatero y el francés Nicolas Sarkozy «reafirmaron su determinación para defender la estabilidad de la zona euro».






