Incidentes estallaron ayer al final de la tarde en Birmingham, la segunda ciudad del país, situada en el centro de Inglaterra. También en Manchester, que hasta ayer no se había visto afectada por los disturbios, cientos de jóvenes lanzaron piedras contra varios vehículos policiales antes de ser dispersados, y varias tiendas fueron incendiadas.
En West Bromwich, localidad cercana a Birmingham, unas 200 personas, parapetadas detrás de barricadas, lanzaron proyectiles contra las fuerzas de seguridad, incendiaron vehículos y saquearon tiendas, según la Policía y la BBC. En Wolverhampton, en las afueras de Birmingham, algunas tiendas fueron también saqueadas, según la Policía.
Mientras, una comisión independiente, responsable de la investigación del origen del problema adelantó que no «hay pruebas por ahora» de que el hombre muerto el jueves en un tiroteo policial en Londres, y cuyo deceso provocó los disturbios, haya disparado contra la Policía.
Mark Duggan, de 29 años y padre de cuatro hijos, estaba en un taxi cuando falleció por un balazo en el pecho durante un operativo policiaco contra la criminalidad en la comunidad negra, en circunstancias no aclaradas. Los primeros incidentes estallaron el sábado en Tottenham al norte, tras una manifestación inicialmente pacífica organizada por los allegados a Duggan.
BlackBerry, bajo amenaza
La canadiense Resarch In Motion (RIM) fue amenazada con represalias si revelaba comunicaciones encriptadas de sus usuarios británicos de BlackBerry para ayudar a Scotland Yard en los disturbios.
Un grupo identificado como Team Poison (Equipo del Veneno) pirateó el blog oficial de RIM y colgó un mensaje online alertando a la firma de que no ayudará a la Policía británica en la identificación de alborotadores que utilizan el servicio de mensajes de BlackBerry para coordinar ataques en Londres y otras ciudades.
«Si ayuda a la Policía, dándoles registros de chat, localizaciones de GPS, información de clientes se va a arrepentir», dice el mensaje.






