La presidenta argentina, Cristina Fernández, cerró su campaña para las primarias del domingo con un discurso emotivo, en el que llamó a la unidad partidaria y recordó la figura de su esposo y antecesor, el fallecido Néstor Kirchner.
Arropada por su gabinete y gobernadores del oficialismo, Fernández, favorita para lograr la reelección en los comicios presidenciales de octubre, pidió a sus seguidores ser «muy humildes» pues, recordó, «los votos se cuentan de a uno».
Desde el escenario del Teatro Coliseo, de Buenos Aires, donde el 2003 Kirchner lanzó su candidatura para la Presidencia, Fernández dijo que atraviesa un «momento de inmensa serenidad, pero también de mucha firmeza» y aseguró que está dispuesta a «hacer lo que resta hacer en Argentina» y «profundizar» su modelo de gestión. «Este es un modelo de valores que ha vuelto a rescatar a la familia como uno de los ejes centrales», dijo la Mandataria, de 58 años, y que inició su gestión en diciembre del 2007.
Tras repasar los «logros» de su gobierno, Cristina Fernández dijo que le «gustaría ser la Presidenta de la unidad de todos los argentinos» y pidió a todos más diálogo en lugar de descalificaciones.
«Tenemos que tener la actitud de pensar en grande», afirmó la gobernante, quien pidió a «todos los argentinos» deponer «no las ideas ni las aspiraciones legítimas, sino los mensajes de odio y de asustar al otro, y comerle la cabeza a la gente con malas y feas cosas».






