Condenado el 2009 a 25 años de prisión por una asonada contra el presidente Alejandro Toledo el 2005, Antauro Humala ha aprovechado la llegada de su hermano mayor al poder para expresar su confianza de que saldrá pronto de la cárcel donde está recluido.
Continuas declaraciones la semana pasada llevaron a que la autoridad de prisiones sancionara a Antauro con siete días de aislamiento, según un comunicado que señala que «las imágenes y declaraciones difundidas han sido obtenidas burlando la seguridad del establecimiento».
Más allá de la violación del régimen penitenciario, las palabras de Antauro han generado un hecho político que complica a su hermano, que lleva menos de 20 días en el poder, según analistas. Ha señalado que el país se puede convertir «en un polvorín», que si su hermano no lo libera es porque es «un arlequín»; también ha dicho que saldrá de todas maneras de acá a enero, mientras denosta al entorno del gobernante.
No es el único problema para el Mandatario, quien desde antes de tomar posesión ya debió contener a otro hermano, Alexis. En el caso de Alexis Humala, éste viajó a Rusia en julio y realizó negociaciones a nombre del Perú en temas de gas y pesca, lo que obligó a Ollanta, cuando ya estaba elegido pero aún no era presidente, a desautorizarlo.
Este episodio se saldó el domingo con una sanción para Alexis, que fue separado por los próximos seis meses de toda actividad del partido oficialista. En esta complicada trama familiar también juega Isaac Humala, padre del Jefe de Estado, cuya incontinencia verbal ha puesto en aprietos al Gobierno.
Don Isaac —ideólogo del movimiento que denomina «etnocacerismo», con el que reivindica la supremacía de la raza inca y el nacionalismo antichileno— dijo, en el caso de Antauro, que «estamos en preparativos de la amnistía».






