La ONU informó ayer de que retiró temporalmente de Siria a su personal «no esencial» debido a la persistente situación de violencia que atraviesa el país, mientras continúa la represión del régimen de Bachar al Asad contra manifestantes.
«Naciones Unidas ha reubicado temporalmente fuera de Siria a un número reducido de su personal no esencial y sus familiares por razones de seguridad», dijo ante la prensa el portavoz del organismo, Farhan Haq, quien evitó una cifra precisa de personas retiradas del país árabe y habló simplemente de «un par de docenas».
Haq aseguró que la totalidad del personal internacional de la ONU en Siria asciende a unas 160 personas y recordó que el secretario general del organismo, el surcoreano Ban Ki-moon, ha mostrado «en repetidas ocasiones» su «preocupación» ante la situación.
El portavoz indicó que Ban espera ver al Consejo de Seguridad de la ONU «unido» ante el asunto de Siria, «tal y como hicieron hace dos semanas», cuando acordaron una declaración presidencial en la que condenaron de forma unitaria la violencia ejercida por las fuerzas gubernamentales contra los civiles que se manifiestan en las calles.
La retirada del personal del organismo se produce mientras continúa la ofensiva del Ejército sirio contra las protestas que se celebran en las calles de distintas ciudades.






