El Gobierno dejó ayer en manos de las gobernaciones de Oruro y Potosí la solución al problema de límites que tiene enfrentadas a comunidades rurales de ambos departamentos.
«Esperamos que ellas (las gobernaciones) puedan resolver el problema en el marco de las autonomías que tienen», informó el ministro de Comunicación, Iván Canelas, al concluir la cita entre el presidente Evo Morales con una delegación de autoridades y dirigentes cívicos de Oruro, departamento que realizó un paro cívico el lunes.
En la cita también se abordó el pliego de 11 puntos planteado por los cívicos orureños, y el Jefe del Estado agendó reuniones con sus ministros para que atiendan cada una de estas demandas.
El gobernador de Oruro, Santos Tito, del MAS, que calificó de exitoso el encuentro, mencionó entre las peticiones centrales de ese departamento, la consolidación del Puerto Seco, la construcción de una fábrica de cemento, la edificación de un ecoparque industrial y proyectos viales, como la carretera Turco-Cosapa-Tambo Quemado.
Según esta autoridad, la militarización de la zona limítrofe entre Quillacas (Oruro) y Coroma (Potosí) fue descartada por el momento, debido a la instalación de ocho módulos policiales.






