Los 14 distritos del municipio de Cercado, el Comité de Vigilancia y la Federación de Juntas Vecinales se declararon en emergencia ayer para hacer frente a la movilización de vecinos de El Paso y de la Alcaldía de Quillacollo, que buscan recuperar el control del agua de tres pozos que abastecen a los barrios del Sur.
En un voto resolutivo, anticiparon «acciones legales para impedir el ilegal avasallamiento a las fuentes de provisión de agua». Los pozos están en el municipio de Quillacollo, pero fueron entregados en comodato al Servicio Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (Semapa). El contrato, de 30 años, vence el 2026.
Sin embargo, los campesinos movilizados, que cuentan con el respaldo de la Alcaldía de Quillacollo, amenazan con tomar las pozas y cerrar las válvulas de paso, lo que, según cálculos de Semapa, dejaría sin el líquido vital a unas 7.000 familias.
En el voto resolutivo, las instituciones de Cercado respaldan incondicionalmente y de manera unánime la postura edil, «de defensa intransigente de la provisión de agua» que fue firmado y entregado al alcalde de la ciudad, Edwin Castellanos (MAS).
«Nosotros proponemos la implementación de dos pozos profundos en la misma zona, que es la fuente de agua. Tenemos el financiamiento del Ministerio de Agua para que se pueda abastecer a Quillacollo, esa es la única salida», explicó esa autoridad.
Ante la amenaza de toma de las tres venas de agua, Castellanos dijo que efectivos policiales resguardan los pozos desde hace 48 horas, mientras se realiza la negociación, que comenzó ayer.






