El diario británico The Independent y los estadounidenses Wall Street Journal y New York Times tuvieron acceso a archivos descubiertos por la organización de defensa de los Derechos Humanos Human Rights Watch (HRW) en un edificio de los servicios secretos libios en Trípoli.
Bajo la administración del expresidente George W. Bush, la CIA entregó a presuntos terroristas al régimen de Gadafi, sugiriendo incluso las preguntas a las que debían ser sometidos, informa el Wall Street Journal citando documentos de la sede de la agencia de seguridad exterior libia.
CONTACTOS. El 2004, la CIA había establecido «una presencia permanente» en Libia, según una nota de un alto responsable de la agencia estadounidense, Stephen Kappes, dirigida al jefe de los servicios secretos libios de la época Mussa Kussa.
El tono de la nota, que comienza con un «Querido Mussa» y está firmada por «Steve», da a entender que hubo relaciones estrechas entre los dos servicios, indica el Wall Street Journal. Según el New York Times, en por le menos ocho ocasiones la CIA envió prisioneros sospechosos de terrorismo a Libia.
La misma fuente indica que a cambio los libios solicitaron a la agencia estadounidense que ubicara a Abu Abdulá Al Sadiq, un dirigente opositor. En marzo del 2004, la CIA respondió que estaba intentando localizarlo, según documentos que figuran en el archivo sobre la agencia estadounidense hallado en Trípoli.
BRITÁNICOS. El diario The Independent publicó este sábado informaciones similares, y señaló relaciones entre los servicios libios y británicos en la misma época.
Luego de los atentados del 11 de septiembre del 2001, vuelos secretos estadounidenses transportaron a decenas de sospechosos de terrorismo en el mundo entero para ser interrogados en otros países. Según The Independent, Gran Bretaña comunicó en la época informaciones sobre opositores al régimen de Gadafi que vivían en el exilio.
Varios documentos se refieren a la visita del exprimer ministro británico Tony Blair a Trípoli el 2004, mostrando que fue Blair quien insistió para que Gadafi lo recibiera en su tienda.
De acuerdo con las notas encontradas en Trípoli, los servicios secretos británicos también ayudaron a redactar el discurso en que Gadafi anunciaba que renunciaba a las armas de destrucción masiva.






